Ya chole… con datos incompletos

Era octubre del 2015 y el gobierno de Enrique Peña Nieto iba a cumplir tres años en el poder y, como ocurre siempre que hay “logros” como ese, la oficina de la Presidencia decidió lanzar una campaña de anuncios para promover lo que su gobierno había conseguido en esos tres años: es decir, las “reformas estructurales”. Una campaña de tres pequeños anuncios que se lanzarían en radio y televisión que buscaban levantar los números de aprobación de un presidente que, desde el escándalo de la “Casa blanca” y la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, no ha hecho más que seguir cayendo; el primero pasó sin pena ni gloria (como la mayoría de la publicidad oficial), pero el segundo, que se llamaba oficialmente “Carpinteros”, hizo estallar la indignación de millones: “así que ¡ya chole con tus quejas!”, para muchos, era el resumen ideal de un gobierno que no estaba dispuesto a dialogar con nadie, a escuchar a nadie, ni a hacerse responsable de nada.

El spot estuvo al aire sólo un día, pero, como fue “colgado” de Youtube, miles de copias aparecieron y lo que muy probablemente se pensó como una frase “joya”, se convirtió en un estandarte -junto con el “ya me cansé” de Murillo Karam o el más reciente “¿qué hubieran hecho ustedes?” dicho directamente por Peña Nieto- para las protestas que, una y otra vez, le han exigido a EPN hacerse responsable de los fallos de su administración. (Vía: Aristegui Noticias)

El portal Sin Embargo, a través del Instituto Nacional de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales (INAI), reportó que la única información que, al parecer, tiene la misma oficina de la Presidencia de la República sobre la producción de esta serie de spots es el costo (1.8 millones de pesos) y la agencia publicitaria que lo realizó, sin embargo, la cadena de decisiones que llevaron a un fallo tan grave como el que ocurrió con ese comercial queda sin aclarar.

El ejemplo del spot es insuperable en cuanto a los gastos sin control que tiene la Presidencia de la República en cuanto a “comunicación”: casi dos millones de pesos equivale a más de 10 años de trabajo con el salario mínimo a como está valuado hoy en día; casi dos millones de pesos por un spot que iba a subir la popularidad de un presidente que, hoy, ha roto récords como el más rechazado por la población mexicana desde que se iniciaran estas mediciones. (Vía: Sin Embargo)

Sin datos que reporten la “efectividad” de los gastos de comunicación social de Presidencia (y de todas las ramas del gobierno), ¿cómo puede justificarse un gasto tan desmedido en épocas en las que la misma administración está llamando al país a la austeridad?