#Vulvasaur: El pinche acné

A diferencia de la mayoría de quienes desarrollaron un problema de acné en la adolescencia, el mío no se fue cuando me convertí en adulta. Sigue ahí, a veces discreto, a veces tan escandaloso que me provoca crisis de ansiedad, episodios de llanto, dermatilomanía incontrolable.

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Así como pasa con las personas gordas, la gente con acné es representada en los medios como gente indeseable. “Perdedores” con lentes de pasta, sabelotodos que nadie querría cogerse, mujeres que además usan brackets y nunca han besado a un chico porque #heteronorma.

Las personas “normales” de series y películas no tienen acné, ya no hablemos de las que cumplen con el estándar de belleza. Así que ni siquiera se trata de aspirar a ser “hermosa”, sino solamente de ser normal. Aceptable.

Lorde, bella y con acné. ¿En dónde estuviste todo este tiempo?

Cuando era adolescente, dejé de verme al espejo durante más de un año. Evitaba mi reflejo en las ventanas de los coches, en los espejos de los elevadores e incluso en los espejos de bolsillo. Hasta la fecha, aunque cargo con una bolsita de maquillaje a todas partes, prescindo del espejito. Aunque ya me gané tantita confianza y amor a mí misma durante estos 17 años, aún no puedo verme de cerca con naturalidad.

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Sin embargo, recientemente tuve una conversación al respecto con un amigo, quien señaló que hacen falta role models que no sean esas personas delgadas, güeras y de piel perfecta que hemos visto hasta el cansancio en los medios. Sé que me hizo falta ver a gente parecida a mí en mis películas favoritas, en las caricaturas, en las series que consumía cuando era más joven.

No sé, ¿tal vez me habría resultado más fácil aceptarme como soy?

Decidí entonces que, si no existen esas personas “defectuosas”, sobre todo mujeres con acné, estoy dispuesta a ocupar ese puesto. Gente como Lorde, Katy Perry y Cassandra Bankson ya hicieron una buena parte en mi vida al enseñarme que se puede tener un muy severo problema cutáneo y seguir siendo una persona hermosa y supercool.

Si yo pudiera tener ese mismo efecto en una sola adolescente con dermatitis atópica, rosácea o acné hormonal, entonces habrá valido la pena no ser “normal”. Casi nadie lo es.

Por Gaby Castillo (@gabyzombie)

Por: Redacción PA.