No, el Papa no va a participar en los foros para la paz de AMLO

Andrés Manuel López Obrador tiene como tarea principal resolver la crisis de seguridad y violencia en el país, para lo que tiene pensado invitar al papa Francisco, información que fue confirmada por el padre Solalinde… y que resultó ser una fake news.

Alejandro Solalinde, clérigo reconocido por su trabajo en favor de las víctimas de la guerra contra el narco, anunció en su cuenta de Twitter que el máximo representante de la iglesia católica participaría en los “foros de paz” del nuevo gobierno.

Foto: Twitter @padresolalinde

Por supuesto que fue muy aplaudido por muchos, aunque también rechazado por otros que, francamente, no encontraron una buena decisión en ello, pero sea como sea… fue completamente falso, pero el Estado Vaticano fue quien tuvo que aclararlo.

Según el equipo de AMLO, el papa participaría vía Skype (porque la gracia de Dios también cabe perfectamente por la fibra óptica) en las pláticas que tendrán la responsabilidad de crear acciones para reducir la violencia en el país.

Después que se supo que esto era puro pájaro nalgón, la coordinadora del proceso de pacificación explicó que fue porque a ella se lo dijo alguien más y como no cabía de la emoción pues lo dijo así sin más preguntas o confirmación.

Aunque el teléfono descompuesto terminó por aclararse, la inclusión del líder del Vaticano y la iglesia católica deja varias preguntas. Claro que buscar estrategias para la pacificación del país es un asunto pertinente y que requiere de voces expertas, pero no la del papa.

Primero, porque esto se trata de un asunto de política interna y la voz del papa, aunque con gran peso en el mundo, resulta más bien una derivada de la buena voluntad, porque además pertenece a una institución religiosa, lo que nos lleva a recordar que vivimos en un Estado laico.

Sí, puede que el papa Francisco tenga las mejores ideas, pero en todo momento habla como jefe de Estado y como líder de un grupo religioso, que se contrapone a la separación de la iglesia y el Estado, uno de los fundamentos de México como nación.

Esa misma figura de la constitución mexicana es lo que impidió que Solalinde alcanzara un puesto dentro de la nueva adminstración que entrará a partir del primero de diciembre.

Respetarla, a pesar de lo mucho o poco católico que pueda ser el presidente o sus allegados, es una premisa para apegarse a la administración correcta del Estado, que requiere de esa separación para consolidar la independencia y evitar el conflicto de intereses de todo tipo.

Sí, solo fue una fake news, pero de ser cierto estaríamos previendo un error grave que muchos otros presidentes han tenido al invitar a los representantes de la iglesia a México. Si Morena y AMLO buscan impulsar un cambio, la separación efectiva de la iglesia y el Estado debe ser, al menos, obligada.

Con información de Proceso