Un acuerdo sin muchos de acuerdo

El día de ayer, el presidente Enrique Peña Nieto, junto con representantes de varios sectores productivos presentaron y firmaron el “Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar”, que ya te comentamos en una nota anterior.

La respuesta al “amplio consenso” desde el que decían secretarios y el Ejecutivo que ocurrió la firma pronto fue rebatido por varios actores: desde el sector empresarial, grupos obreros y campesinos hasta la clase política, fue claro que mucho del acuerdo fue la reaparición de una vieja táctica del presidencialismo priísta: ceremonias de aplausos y agradecimientos mutuos sin una verdadera base social o un plan con metas claras para responder coherente y efectivamente a los problemas que afectan en ese momento de crisis a la sociedad mexicana. (Vía: Proceso)

La Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX) quizá fuera la organización que lanzara una de las críticas más duras al acuerdo presidencial: no sólo no se presentaron al evento oficial en Los Pinos, sino que hizo público que el documento les fue presentado tan sólo dos horas antes de que comenzara el evento. Miembro activo del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), cuyo presidente estuvo sentado a la izquierda de Enrique Peña Nieto durante la transmisión del mensaje, la COPARMEX reconoció en un comunicado la urgencia de un acuerdo “real” con un “es más importante que dicho acuerdo sea fruto de un verdadero y amplio consenso social, y no solo sirva como estrategia de comunicación o imagen pública.” (Vía: Sin Embargo)

La crítica de la agrupación patronal no sólo se quedó en lo vacío del acuerdo firmado en Los Pinos, pues dejó entredicho que la respuesta del gobierno federal no sólo ha sido lenta, sino mala frente a la crisis de gobernabilidad a la que se ha enfrentado el país desde poco antes de que iniciara el año 2017.

El mismo día que se firmara el acuerdo, apenas unas horas antes, los secretarios de Energía, Pedro Joaquín Codwell, y Hacienda, José Antonio Meade, se reunieron en el Palacio Nacional con miembros de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago). Graco Ramírez, presidente de la conferencia y gobernador de Morelos, declaró a medios que no se les informó de tal firma, ni de un acuerdo para enfrentar la crisis social que ha golpeado a prácticamente todo el territorio nacional a partir de la entrada en vigor del gasolinazo. Aún cuando en el mismo acuerdo se lee que gobiernos estatales y municipales se coordinarán con el Federal en materia de “preservar y fortalecer la cultura de la legalidad y el estado de  derecho”, ningún gobernador fue informado. (Vía: La Jornada)

Mientras que el secretario de Trabajo y Previsión Social, Alfonso Navarrete Prida le dijo a Enrique Peña Nieto: “Si existe una tarea difícil en el mundo es la de ser líder y más aún la de ser estadista”, en el Senado, los coordinadores de bancada de la oposición calificaban de “acuerdito” y “proyecto vacío” al intento desde la Presidencia de “no aceptar” los costos políticos y sociales que el gasolinazo ha cobrado. (Vía: Animal Político)

Mientras que el mensaje desde el Ejecutivo se ha mantenido el mismo, la respuesta desde muy distintos sectores de la sociedad (con muy distintas agendas cada uno) ha pasado por la ira, las protestas en las calles e, incluso, una carta firmada por ONGs, grupos empresariales y activistas. ¿Los acuerdos no deberían de exigir darle voz a todos?