Trump le suelta la correa a Wall Street

Recordemos que las crisis económicas no solo se producen en entornos adversos, sino también en periodos de abundancia, es decir, el sobrecalentamiento de una economía también puede derivar en una crisis, el problema es que la gestión de esta es invisible, ya que se encuentra oculta en un contexto de optimismo de los mercados, tal y como sucedió en 2008.

Es innegable que la economía estadounidense está experimentando una aceleración importante: en las últimas semanas el dólar se ha fortalecido sostenidamente frente a la canasta de divisas que toman como referencia los mercados internacionales; su economía experimenta el pleno empleo, con un 3.9% de desempleo; ha aumentado el consumo y los bonos del tesoro están ofreciendo los mejores rendimientos a 10 años desde 2011, llegando a un 3%. A esto hay que sumar la reforma fiscal de Trump, aprobada a principios de este año, que entre otras cosas redujo el ISR corporativo a 20%, así como la alta probabilidad de que se cierre un TLCAN sin contratiempos.

Pues resulta que Donald Trump busca meter más el acelerador, con riesgo de forzar la máquina y reventarla, ya decidió soltarle la correa a Wall Street mandando un proyecto legislativo para derogar la Ley Dodd-Frank, la cual se creo para regular las instituciones financieras después de la crisis de 2008 y que consistía en bajar el capital mínimo requerido a los bancos e instituciones financieras para ser considerados un riesgo para la economía.

En ese sentido, la iniciativa de Donald Trump busca revertir esa ley y aumentar el parámetro que considera a las instituciones financieras lo suficientemente integradas para representar un riesgo al sistema económico en caso de una quiebra. De tal forma, Trump busca soltarle la rienda a Wall Street liberándolos de los estrictos requisitos que tenían desde 2008, el argumento: se beneficiará el crédito y el crecimiento económico (como si lo necesitara su economía).

Los críticos a este proyecto han señalado que estas medidas aumentan el riesgo de que la economía sufra un colapso, ya que le da rienda suelta a un mayor número de instituciones financieras y bursátiles para operar de forma desregulada, ya que solo los bancos con un mínimo de 250 mil millones de dólares de activos será considerada una amenaza para la salud económica y, por tanto estará sujeta a regulaciones.

Finalmente, la derogación de esta ley beneficia a los bancos estadounidenses más que a los consumidores. Solo en el primer trimestre del año, el ingreso de los bancos ascendió a 56 mil millones de dólares, lo cual representa un crecimiento del 27.5% respecto al mismo periodo del año anterior, esto gracias a la reforma fiscal.

Recordemos que la crisis del 2008 ocurrió porque el mercado no tenía correa ¿Ahora Trump quiere soltar al perro otra vez? A ver si no lo muerde o revienta antes la máquina. (Vía: El Financiero)