Trump: consecuencia de la globalización

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  • 1. Abogada hispana (29 años, Florida)

“Ha demostrado ser, de corazón, alguien que se preocupa”

Su hermana trabajó para Donald Trump y asegura que es un buen hombre que se preocupa por los demás, lo que nosotros vemos es solo la cara que él quiere presentar al mundo.

Los políticamente correctos pululan y ya nada es bien visto en una sociedad que lleva los juicios al extremo, esto es el nacimiento del desastre. Cuando ellos señalaron a Trump, él ni siquiera pestañeó, masticó las críticas y las escupió.

  • 2. Científico progresista pro-Bernie y pro-Donald (48 años, California)

“Estoy preocupado por los musulmanes radicales”

Para este hombre, no existe un partido o candidato con el que pueda identificarse; se denomina progresista y nacionalista. Le preocupa que existan ciudadanos que sean más leales a sus propios grupos que a su nación, como sucede con algunos musulmanes.

  • 3. Ocupa convertido en seguidor de Trump (24 años, Nueva York)

“Su candidatura está destrozando el corazón de América -lo merecemos”

Él es un progresista cansado de ver lo mismo en el gobierno con cada presidente que llega a la Casa Blanca, decidió convertirse en republicano para llevar al neoliberalismo al extremo y que así, el mundo se de cuenta de que no funciona.

  • 4. Supervisor de un casino (56 años, Oklahoma)

“Estamos hartos del gobierno”

Es un demócrata cansado que sabe que nadie compró a Donald Trump y que no será como los políticos que le deben dinero a empresarios, banqueros, compañías petroleras, etc.

Asegura que los hispanos legales también pierden sus empleos a manos de los ilegales y señala que el gobierno debe ser visto como un negocio y Trump tiene experiencia para hacerlo así, verá que hay un problema y tratará de resolverlo.

  • 5. Maestro de yoga (29 años, Tennessee)

“No publiquen mi nombre. Arruinaría mi imagen progresista”

Obama habló de esperanza y cambio pero falló, él vota contra el establishment, contra la oligarquía.

  • 6. Ingeniero biomédico retirado (56 años, Hawaii)

“Es muy tarde para una cura”

Sabe que Hillary Clinton gobernaría al estilo Wall Street que se caracteriza por ser oligárquico. También sabe que Trump no es la cura pero asegura que será el virus que llegará dispuesto a matar, tal vez él les abra los ojos.

  • 7. Estudiante musulmán, árabe y gay (20 años, Missouri)

“Mis padres están horrorizados”

Le molesta pensar que el arrogante partido demócrata espera que les de su voto solo por ser quien es. Como musulmán gay el partido republicano no ha sido bueno con él pero asegura que Clinton continuaría financiando la guerra en Arabia Saudita y que, por otro lado, Trump terminaría con la violencia.

  • 8. Profesor de la Universidad de California, odia las redes sociales (50 años, California)

“Me enoja la diversidad forzada”

Es profesor de ciencias sociales, liberal y de izquierda. Le molesta que solo existan 2 partidos y el desempeño que tuvieron Obama y Bush.

Pero asegura que también le enoja el exceso de corrección política tanto en las universidades como en las redes sociales, considera molesta la diversidad forzada y constante casi siempre injustificada.

Lo enojan los justicieros sociales y quiere ver sus caras cuando gane Trump, que no le agrada pero le agradan menos quienes lo odian.

  • 9. Pastor evangélico (51 años, Tennessee)

“No estoy eligiendo a alguien que luche por salvar mi alma”

Quiere a alguien que luche por su país, no quiere “más de lo mismo”. Considera que los ilegales, para quien oficia misas, son buenas personas y muy trabajadores pero piensa que la ley está para ser cumplida.

Todos estos son testimonios que The Guardian recogió para entender por qué personas tan diversas y en circunstancias tan diferentes, votarían por el ahora presidente electo, Donald Trump.

Pensamos que la candidatura de un personaje como Donald Trump solo puede ser consecuencia de la globalización, fenómeno que tiende a homogeneizar, a inculcar la idea de un ciudadano modelo universal que todos deben seguir y en el que todos deben caber, pero lo que creó en realidad fue una respuesta contradictoria: ciudadanos de distintos grupos que comparten la idea de que la globalización falló y que optaron por volver a sus raíces, por promover el nacionalismo exacerbado para así proteger sus intereses.

Por otro lado, la democracia se construye con base en la diversidad, con la unión de ideologías opuestas que deben llegar a un mutuo acuerdo y es cuando estas dos categorías chocan que surge Trump ofreciendo una salida a la globalización, usando a la democracia como medio y apostando por la fragmentación de una nación.

El establishment falló, los políticos convencionales fallaron, el sistema económico se encuentra en etapa de transición y Trump se aprovechó de la situación para ofrecer una respuesta al exceso de homogeneización.

Se habla de cómo estas personas fragmentaron a los Estados Unidos cuando en realidad, su hartazgo los convirtió en el grupo que llevó a Donald Trump a la Casa Blanca. Muchos de ellos pertenecen a las mentadas “minorías”, pero algunos de ellos se cansaron de solo ser tomados en cuenta durante las campañas electorales en las que los llenaban de promesas que jamás llegaron a ser realidad.

 

Adalberto Arellano, estratega de campaña de Donald Trump, dijo abiertamente al medio RT que echaron mano del hartazgo de millones de estadounidenses, de las promesas hechas por los políticos que apuestan por el establishment, para llevar a su candidato a la victoria: “Esa fue nuestra estrategia” (Vía: RT).

Aunque Hillary Clinton aseguraba que “juntos somos más fuertes” (“We’re stronger together”), fue Trump quien dio motivos a los ciudadanos para unirse y acabar con años “de lo mismo”, con un lema puramente fundamentalista “Hacer a América grande de nuevo” (“Make America great again”), ofreció a los americanos una salida a la globalización.

Donald Trump no solo le dio voz a hombres blancos de clase media con aspiraciones de un mejor futuro económico, sino que le dio voz a ciertos grupos que apuestan por un movimiento en contra de la homogeneización por la vía que el republicano propone.