Trump da conferencia sobre Seguridad Nacional

Donald Trump ha dado, desde el viernes que tomó posesión de la presidencia de los Estados Unidos, dos conferencias: una, en las instalaciones de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), que le costó el ataque de muchos medios al declararles la “guerra” por ser “de los seres humanos más despreciables de la tierra”. La segunda acaba de darla en las instalaciones del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) tras la confirmación del general retirado, John F. Kelly, como su secretario director.

En un discurso breve que fue sorpresivo por su moderación (por ejemplo, nunca dijo que México pagaría por el muro o que fueran los mexicanos los que “roban empleos” o “los criminales”, como una y otra vez dijo en campaña o después de ser elegido), Trump apuntó que es necesaria la colaboración entre México y Estados Unidos para asegurar las fronteras de ambos países, pues “un país sin fronteras no existe”. Anunció la construcción “inmediata” de muro fronterizo que ha prometido desde julio de 2015 y para el que, hoy en la mañana, firmó una orden ejecutiva para construirlo.

Si bien los discursos del presidente de los Estados Unidos son, en buena medida, una improvisación sin pies ni cabeza, podría creerse que, por lo mismo, no ameritan un análisis, pero es justo por esa poca preparación que lo que dice, y cómo lo dice, que se puede leer entre líneas cuáles son sus verdaderas ideas sobre los temas que está tratando. Dos elementos fueron centrales en el discurso que acaba de pronunciar: por un lado, el guiño constante a la “ley y el orden”, un código desde la década del 60 para referirse a “mantener bajo control” a las comunidades minoritarias, así como una frase que, en buena medida, condensa todas las políticas trumpeanas: “There’s no place for politics” (“No hay lugar para política”): Trump entiende lo político no como un ejercicio de discusión y diálogo para llegar a acuerdos que beneficien a todos o que, por lo menos, den oportunidades a varios, sino como un mero ejercicio dilatorio, “hacer política”, para él y para su administración, es retrasar algo y, por lo tanto, perder.

¿Qué vendrá de la aplicación de estas políticas que ha anunciado? ¿La visita de Enrique Peña Nieto, programada para el 31 de enero, habrá afectado en algo la moderación del discurso de hoy?