Denuncian robo de departamentos vecinos a edificios colapsados, aun con policías, soldados y marinos vigilando

Varios vecinos de edificios colapsados tras el sismo del 19 de septiembre no pudieron entrar a sus departamentos hasta una semana después de pasada la emergencia, tan sólo para descubrir que habían sido robados: cada objeto de valor, cada llave y cada candado abierto. Aún cuando las 24 horas del día, sus casas estuvieron vigiladas por marinos, soldados o policías.

Los cuerpos de seguridad de la ciudad y federales constantemente insistieron en medios y a través de redes sociales que, justamente, la seguridad de todos estaba en juego después del sismo: se acordonaron zonas completas, se evacuaron edificios, todo para garantizar la seguridad e integridad de quienes estuvieron cerca de otros que sí lo perdieron todo.

Vecinos de Álvaro Obregón 286, del Multifamiliar Tlalpan, de Ámsterdam y Laredo y de otras zonas siniestradas denunciaron ante Animal Político que sus departamentos, a pesar de haber estado vigilados cada minuto por la policía, elementos de la Marina y el Ejército.

En edificios comprometidos o que, aún estando íntegros fueron desalojados por seguridad y para facilitar las labores de rescate, se registraron casos de robo y allanamiento: desde candados violados hasta casos donde la puerta fue arrancada.

Durante los días que siguieron del temblor, en medio de las denuncias falsas y los avisos también falsos de derrumbes de edificios que ni siquiera existían, también empezaron a aparecer denuncias de robo que pasaron de largo, en medio de toda la información que nos rebasaba.

Ahora, ya a dos semanas de la emergencia y empezando a entender qué fue lo que pasó en esos días, resulta no sólo preocupante sino de alarma que se hayan dado casos como estos. Según la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México (PGJ-CDMX), tan sólo hay tres denuncias de este tipo, pero las recopiladas por Animal Político rebasan (y por mucho) esos números.

Aún en las emergencias, aún cuando fuimos testigos de ejercicios impresionantes de solidaridad y organización social, no podemos dejar que el optimismo ciego y vacío nos impida ver la realidad.

Con información de Animal Político