Habitantes de Siria viven ‘infierno en la Tierra’, dice la ONU

Bombas de barril, cohetes, artillería y ataques aéreos han provocado al menos 310 muertes de civiles en Ghouta Oriental, en Damasco, la capital de Siria, desde el domingo, según el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos. Y ante esta nueva escalada de violencia en la guerra civil, el Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, señala que los habitantes de la zona viven un “infierno en Tierra”. (Vía: Reuters)

A casi ocho años desde que empezó el conflicto armado en el país de Medio Oriente, el gobierno del presidente Bashar al-Asad impulsó una nueva ofensiva con sus aliados, Rusia e Irán, para lo que se estima que podría ser el ataque para acabar con los rebeldes. (Vía: The Independent)

Pero esta ola de ataques, la cual ha dejado al menos mil 500 civiles heridos –según el Observatorio–, familias refugiándose, con pocos alimentos y medicamentos, es sólo parte de una primera fase, señaló un comandante de las fuerzas progubernamentales. (Vía: The Guardian)

“La ofensiva todavía no ha comenzado. Es un bombardeo preliminar”, señaló el militar.

El comandante agregó que lo que se busca con el ataque terrestre es evitar que los rebeldes utilicen la zona de Ghouta para atacar a la parte oriental de la ciudad de Damasco. The Guardian informó que la prensa oficial ha señalado ataques rebeldes en Damasco. Uno de ellos habría dejado seis muertos.

Pero la oposición acusa al gobierno de Asad de utilizar armas que provocarían de manera indiscriminada daños contra la población civil que no ha salido de Ghouta Oriental. Por su parte, la administración Siria niega los señalamientos, así como los rusos desconocen su participación en los ataques.

No sería la primera vez que las fuerzas progubernamentales atacan directamente a la población civil. El caso más notorio fue el de Alepo, bastión rebelde que cayó en diciembre de 2016 y que provocó indignación internacional. Homs y Daraya vieron una suerte similar, señala The Independent.

“Solo un vaso de agua o una pieza de pan podría costarle la vida a un hombre porque está bajo ataque con misiles”, dijo el Dr. Fayez Orabi al Guardian.

Orabi es uno de los médicos en Ghouta Oriental. El hombre ha denunciado que los pilotos que sobrevuelan la zona aprovechan a las ambulancias para reconocer los centros médicos temporales. La Unión de Organizaciones Médicas y de Alivio (UOSSM) informó que dos trabajadores de salud han muerto en la nueva ola de ataques.

La organización Médecins Sans Frontières informó el miércoles que 13 hospitales han sido bombardeados durante los últimos tres días, dijo Reuters.

 

Un líder de una de las facciones rebeldes señaló a la agencia de noticias que hay diálogos a nivel local e internacional para tratar de llegar a un cese al fuego en Ghouta, pero que éstos no han sido exitosos. Además agregó que Moscú estaría dialogando con rebeldes y que no hay planes de evacuación para los civiles, quienes padecen los constantes ataques.

Ghouta Oriental, localidad donde hace unos años fue objetivo de un ataque químico con gas sarín, es una de las zonas de “des-escalada”. Esto como parte de un acuerdo diplomático entre Rusia e Irán con Turquía, nación que ha respaldado a grupos rebeldes. Pero un grupo anteriormente ligado a al-Qaeda, no incluido en el acuerdo, tiene presencia en la zona.

Mientras caen las bombas, en las Naciones Unidas se han condenado los bombardeos indiscriminados. Además, Guterres trata de impulsar un cese al fuego inmediato de 30 días, el cual ha sido calificado como “no realista” por parte de Rusia.

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