SEP propone “revolución” con nuevo modelo educativo

Ayer se presentó en Palacio Nacional el nuevo modelo educativo, que se presento como una reestructuración del sistema de enseñanza actual. Lo que hace apenas un año se presentaba como una “reforma” ahora se ha llamado sin vacilaciones una “revolución” educativa.

Dentro del documento de más de doscientas páginas presentado ayer, el nuevo modelo educativo es explicado como una reorganización que privilegia un vanguardista arreglo curricular, una organización escolar horizontal participativa, inclusiva y un sorpresivo replantamiento del servicio profesional docente donde el profesor dejó de ser, como lo fue el año pasado, un oscuro burócrata sujeto a examen, a ser un profesional “capaz de adaptar el currículo a su contexto específico”. (Vía: Milenio)

 

¿En qué consiste?

Entre otras cosas, el nuevo modelo educativo contempla renovar por completo el mapa curricular desde preescolar hasta bachillerato, dar particular hincapié a la enseñanza tecnológica, inglés obligatorio, además del inesperado regreso del Civismo y la Filosofía a las aulas. (Vía: SEP)

 

Mapa curricular incluido en la propuesta de la SEP.

Llama la atención la introducción de las materias “Desarrollo Sociemocional” en primaria y “Educación Socioemocional” en secundaria, enfocadas a promover el desarrollo sicológico emocional del estudiante, así como herramientas participativas con las que padres, maestros y alumnado podrán decidir, por ejemplo, si desean tomar como asignaturas extra robótica o programación.

 

De la mano de la SEP y el presidente Peña Nieto, la presentación giró en torno a las aparentes ventajas que propone esta reestructuración. En el nuevo modelo se busco el abandono del sistema de memorización para preferir uno en el que cada estudiante “aprenda a aprender”, lema que recuerda (así como el entero mapa curricular propuesta para el bachillerato) el sistema de Colegios de Ciencias y Humanidades que introdujo la UNAM en los años setenta en respuesta a exigencias estudiantiles del 68, particularmente la educación para obreros y trabajadores.

 

Revolu…qué

No pocos han visto en la propuesta de la SEP un refrito del sistema de competencias que privilegiaron los gobiernos panistas durante la década pasada. A eso hay que agregar que, según datos de la OCDE, la educación en México se estancó durante los últimos quince años; mientras los 34 países que conforman el organismo tiene un promedio de 492 puntos en sis evaluaciones de la educación básica, nuestro país apenas alcanza los 416 puntos, que nos sitúa en el último lugar de la OCDE pero nos deja dentro de la media latinoamericana. (vía: Sin Embargo)

Ahora bien, desde que en los años treinta se introdujo el término “educación socialista” en el artículo tercero constitucional, no ha sido infrecuente que cada gobierno nombre a los cambios introducidos en el modelo educativo como una “revolución”: pasó con Jaime Torres Bodet en los cincuenta y pasó treinta años más tarde con Reyes Heroles al frente de la SEP en los tiempo de Miguel de La Madrid, como bien señala el académico del Colmex Manuel Gil Antón. (Vía: El Universal)

Para muchos especialistas, los cambios presentados por la SEP, que se espera entren en vigor a partir del 2018, acaso no representen una auténtica revolución educativa.

 

¿Y a poco sí se puede?

Varios analistas han señalado que el principal problema de la propuesta de la SEP es que aún no queda muy claro cómo el nuevo modelo resolverá el rezago educativo. Pareciera que la SEP ha propuesto implementar un gran software para un mal hardware, o, al menos, a nadie le consta que ese hardware vaya a llegar al mismo tiempo.

Al respecto, María Mercedes Ruiz Muñoz, investigadora del CINVESTAV, ve con desconfianza la distancia que puede haber entre el diseño del nuevo modelo educativo, su implementación y la actual realidad de las escuelas mexicanas, sobre todo si se toma en cuenta la apabullante existencia de escuelas multigrado (donde un solo profesor imparte dos o más grados escolares) o de situaciones kafkianas como telesecundarias donde “no sirven las antenas ni computadoras, no hay televisión o no tienen señal ni internet”. (Vía: Sin Embargo)

 

¿Abolirán la cartulina dominical?

Para contextualizar debidamente el nuevo modelo educativo, vale la pena recordar dos videos que gozaron de amplia celebridad el año pasado: por un lado la explicación de Manuel Gil Antón sobre el rezago educativo que enfrenta el país: qué es, qué tan amplio es y cuáles son sus consecuencias.

Por otro lado, está el documental ¿Qué invadimos ahora? que Michael Moore estrenó en el 2015 y que, entre otros sueños guajiros, visita el país considerado como el mas exitoso en educación: Finlandia. El secreto educativo de los nórdicos nos hubiera hecho las delicias en al infancia: ningún infante tiene que hacer tarea. Eso quiere decir que mientras los niños finlandeses disfrutaban sus tardes de domingo, nosotros en México peinábamos de papelería en papelería cerrada buscando una cartulina de emergencia. Al menos esa bella costumbre no debería cambiar.