Verificado 2018: los lápices del INE sí sirven

Cada elección vuelve la burra indeleble al trigo electoral: ¿los lápices, marcadores y crayolas del INE se borran? Para que esta duda quede zanjada, Verificado 2018 se dio a la tarea de resolver la duda.

Antes de que llegue el día marcado con tinta indeleble (LOL) en el calendario mexicano, probaron los lápices que se utilizarán para marcar las boletas el primero de junio, después de que un rumor en redes difundiera que se usarán unos que se borran para modificar votos.

Verificado 2018: los lápices del INE sí sirven
Foto: Facebook

La verificación que hizo esta organización comparó diferentes tipos de lápices, demostrando que los que se utilizarán en los comicios de julio, efectivamente, son indelebles. (Vía: Huffington Post)

Así, queda demostrado que, al menos, si queremos creer en un eventual fraude no tendrá nada que ver con los lápices. Esto corresponde a lo que ha dicho el INE sobre su herramienta para la marcación de las boletas, asegurando que sus lápices están hechos del mismo material que los crayones que se usaban anteriormente.

Estos no están construidos a base de grafito, que es un material fácilmente borrable, sino que son hechos con cera que no se desprende del papel con facilidad. Básicamente, son los mismos crayones, pero recubiertos de madera para una mayor y más fácil manejo.

De cualquier manera, como el miedo no anda en burro, el INE permite que cualquier elector lleve su lápiz, pluma o plumón favorito para marcar su boleta. No importa el color, tampoco el material, solo se requiere que el papel y la casilla correspondiente esté marcada conforme a lo establecido.

Esto quiere decir que sigues teniendo la misma responsabilidad de no equivocarte al marcar, también de no tachar más de una opción o de dibujarle tu personaje de anime favorito (porque eso también pasa por error, ¿verdad?).

La incertidumbre y la duda es entendible. El sistema electoral mexicano no ha dado mucha seguridad a los ciudadanos mexicanos, después de dos grandes escándalos. Primero, el que dio origen al IFE en 1988 y; más tarde, la controversia con la que Calderón llegó a la presidencia “haiga sido como haiga sido” (sic).

Sin embargo, las dudas que se siembran no deberían estar apoyadas en unos simples lápices que, además de no ser los culpables de nada, no representan en sí mismos la corrupción de la vida política mexicana que, además, puede estar también lejos del árbitro electoral.

 

Por: Redacción PA.