Que ahora los spots de Meade son ‘mini-series’

La campaña de Meade y el PRI ha estado llena de spots donde se presenta el candidato, otros donde atacan flagrantemente a otros candidatos y otros… bueno, la mayoría son de la segunda clase.

Durante el debate, uno de los más controvertidos se emitió y presentaba a un anciano de espaldas, con la cabeza canosa y un acento tabasqueño. A este se le decía que no estaba en condiciones de manejar porque ya estaba viejito y, pues, no entendimos mucho por qué propagar el rechazo a la vejez… hasta ahora.

Este spot pertenece al partido Nueva Alianza, uno de los que integran la coalición que Meade encabeza y, al parecer, no fue un ejemplo aislado y pertenecen a una miniserie que será transmitida en spots durante todo el proceso electoral.

Lleva por nombre “La Decisión de Bety” y tendrá como eje central, evidentemente, a Bety, una joven que no puede decidir si estar con Andrés o con Ricardo, dos pretendientes que todos le dicen que están mal para su vida.

En el primer capítulo “un tal Ricardo” llama a la casa de Bety, pero esta rechaza su llamada porque trató muy mal a Margarita, quien le dio su teléfono. Por eso ella se niega a hablar con él y acto seguido su mamá lo manda por un tubo.

La segunda parte de esta mini serie que (no) promete acabar con la popularidad de la serie biográfica de Luis Miguel, Bety le presenta a Andrés a sus papás, con quien ella quiere vivir durante seis años.

Nuevamente, la muestra del rechazo a la vejez se hace evidente. Sus papás le niegan el poder irse a vivir con él durante seis años porque no es “nuevo” y porque, al parecer, para Nueva Alianza, las decisiones electorales de un conjunto de individuos son equiparables a la imposición paterna sobre la vida de los hijos. Casual y bien progresista.

La campaña negra que ha emprendido el PRI se ha diversificado con esta nueva mini-serie, que busca atacar desde otro discurso más allá de los ataques plenos como el PAN mostró en 2006.

Sin embargo, quedan muchas dudas, sobre todo. La campaña de Meade sigue sin apuntar hacia él y solo se concentra en los dos que van por encima suyo en las encuestas de intención del voto.

Es entendible este recurso. También es encomiable que los partidos tomen estrategias diferentes para hacer campaña… pero, la pregunta siempre será, ¿por qué para guerra sucia?

Con información de Animal Político