Miedo, niños, ‘esperanza’ y remakes del 2006: a un mes de las campañas, ¿para dónde van los spots?

Esta campaña electoral tendrá exactamente (sí, los tienen contaditos) 23 millones de spots: desde el 30 de marzo al 30 de junio de este año cada que prendas el radio, la tele o le pones a Youtube (bueno, estos no están contados y ese es un relajo aparte) verás caras de políticos, muchos ataques, mucho miedo y sólo si tienes suerte, una propuesta. ¿Es normal, ayudan a la democracia o sólo son fake news pagadas por tus impuestos?

En 2006, un solo spot se convirtió en toda una teoría política que, hasta el día de hoy, sigue viva: el “peligro para México”. Esta etiqueta, que no aclara nada ni explica otra cosa, sigue viva 12 años después y sigue generando comerciales, discursos y hasta ataques articulados en debates transmitidos en televisión nacional.

Hoy siguen vivos los mismos argumentos y, de nuevo, se convirtieron en ejes de campaña: la comparación con Venezuela, el miedo a los maestros sindicalizados, la violencia de algunas protestas y el riesgo de perder la estabilidad macroeconómica… (ah, y el populismo). Del otro lado, también, se siguen blandiendo los mismos argumentos: la mafia del poder, el ‘miedo’ de la clase gobernante, las causas ‘del pueblo’…

Contrario a lo que todos quisiéramos, las campañas electorales no son una contraposición de posturas políticas, de agendas de gobierno o de formas efectivas y reales de cambiar al país: son choques retóricos y de narrativas, de ideologías políticas que no tienen tanto que ver con la pureza teórica sino con su ejecución más intuitiva.

En Estados Unidos, Alemania, Inglaterra, Argentina, en México, en todo país donde haya una democracia que esté por entrar en periodo electoral, los golpes están a la primera de cambio. Esto, sin dudas ha afectado el discurso político y ha reducido el diálogo al mero ataque, es cierto…

Como ciudadanos, nos toca investigar y comparar propuestas, historias, narrativas y experiencia de los candidatos, porque, en realidad, ninguno gobernará solo: lo harán (y lo hicieron) a partir de equipos de trabajo, de guías de política pública que no apareció nunca en ningún spot ni fue tema de debate… a menos de que haya sido un fracaso rotundo, ¡entonces vaya que aparecen!

Después de las elecciones del 2006, cuando fue evidente el peso que tuvieron los sports del Consejo Coordinador Empresarial, el entonces IFE modificó profundamente la legislación y el reglamento de medios: después de eso, el instituto electoral sería el medio para comprar y repartir tiempo al aire, los particulares ya no podían hacer campañas contra candidatos en específico.

Esta vez, ONGs y grupos privados no tienen prohibido hacer spots electorales… siempre y cuando no sea llamando (o aterrando) al voto. Es justo eso lo que hizo Mexicanos Primero ayer con un mensaje con cinco niños disfrazados de los candidatos. Más allá de lo terrible del comercial (de la caricaturización de dialectos o el uso político de niños), lo que la ONG hace es ‘invitar a los electores’ a revisar las propuestas de educación de los candidatos…

Lo curioso es que el único candidato que se ha declarado en contra de la reforma educativa es Andrés Manuel López Obrador y lo ha hecho en alianza con los sindicatos magisteriales, dos elementos que spots tanto del PRI como del Frente han utilizado para atacarlo.

Si algo hacen los spots para la democracia es visibilizar los fallos ideológicos, políticos y humanos de los candidatos. Finalmente, las elecciones se definen siempre por narrativas, por personajes y por historias; por más que todos quisiéramos que fuera por propuestas, planes de gobierno y alternativas políticas.