No, Mikel, la marihuana no es una ‘droga de entrada’ y tampoco ‘inmorales’ los que la consumen

Mikel Arriola está defendiendo una agenda política que se antojaba difícil de ver en una campaña para gobernar la capital de México. Abiertamente anti abortivas y matrimonio igualitario, ahora también se suma a los que quieren prohibir de tajo la marihuana.

El candidato del PRI, que fuera director del IMSSS, lanzó un spot en el que se le mira comiendo apaciblemente en un restaurante con un amigo. Este le cuenta la historia de “Alex”, un joven de 16 años internado en una clínica de rehabilitación por su adicción a las drogas y la marihuana.

Mikel le asegura que eso es culpa del PRD y Morena, que quieren que se legalice la droga… y por eso los chavos la consumen y terminan pasándose a drogas más fuertes y, por supuesto, más dañinas e igual de ilegales. Ah, claro, también dice que eso convierte a los consumidores y los legisladores en gente “inmoral” y “sin valores familiares”, porque la redundancia no se codea del todo con la lucidez.

Bueno, además de la oscura y extraña pretensión que tiene Mikel de querer imponer su moralidad sobre la de todos los ciudadanos de la CDMX, también está ese extraño juicio que dice que la marihuana es una “droga de entrada”, por lo que su consumo te lleva, irrevocablemente, a consumir otras drogas (¿como alcohol y tabaco?). (Vía: National Institute on Drug Abuse)

Sin embargo, a Mikel se le olvida explicar que lo que dice es mentira y es, simplemente, un prejuicio del contexto de la droga y su venta ilegal. Contrario a lo que se pueda pensar, esta yerba es mucho menos adictiva que el alcohol y el tabaco, ambas de venta libre en tienditas, supermercados y hasta en puestos ambulantes.

Por supuesto que su uso tiene riesgos, pues es una sustancia psicoactiva, por lo que puede llevar a alucinaciones a un cambio de humor en quien la consume. Sin embargo, su uso no lleva, necesariamente, al consumo de otras drogas e incluso causa mucho menos daño al cuerpo que las mismas dos drogas legales ya mencionadas. (Vía: El País)

Hay obviedades que no pueden ser tomadas como argumentos. Claro que conducir bajo el efecto de la mota puede resultar contraproducente, como lo es hacerlo bajo el influjo de cualquier sustancia y hasta de varios medicamentos que pueden provocar desde somnolencia hasta cambios de humor.

La teoria de que es una “droga de entrada”, viene más bien de cómo se comercia. Esto se hace de forma ilegal, a través del narcotráfico que está ostentado por grupos delictivos que no solo obtienen ganancias de la marihuana, sino también de cocaína, metanfetaminas, cristales, LSD y demás drogas consideradas “duras” y de origen sintético.

Es evidente que la compra ilegal de esta sustancia lleva a ser parte de una red de mercado, en la que operan los cárteles de droga a través del comercia de marihuana y todas las demás drogas. En sí misma, la marihuana no te hace ni siquiera adicto y mucho menos te hace buscar experiencias diferentes en otras sustancias.

Por otro lado, el resolver la ilegalidad de su compra también podría aliviar este mito porque al convertirla en un producto legal, se evitaría que aquellas que permanecen siendo ilegales se interpongan en el camino del consumidor. Así mismo, todo depende del cómo se consume y hacerlo de una forma responsable es igual de importante que pensar en legalizar su uso recreativo, además del medicinal.

No entendemos cómo es que Mikel Arriola, siendo exdirector del IMSSS, no puede valorar más allá de su “moralidad” el problema de adicción y tráfico que involucra la venta y uso de marihuana. Lo único que queda es ver si esta estrategia le funciona y de verdad muchos más quiren a Mikel para regresar a cuando un dólar valía 10 pesos (claro, sin que esta equivalencia regrese a ser así).

Por: Redacción PA.