Las mejores y las más ridículas respuestas y ataques del Debate Presidencial

El primer Debate Presidencial organizado por el Instituto Nacional Electoral dejó… más bien, pocas cosas. Aunque se suponía como una plataforma para presentar propuestas, lo que más se vio fueron ataques y descalificaciones entre candidatos.

En Plumas Atómicas, nos encargamos de hacer un conteo de las veces que se daba una propuesta y las veces que había un ataque. El marcador final fue de 29 propuestas por 85 ataques, y por eso mejor decidimos recopilar los mejores y más ridículos momentos del debate de anoche.

Durante el primer bloque se habló de seguridad y la primera bala que se lanzó… fue literalmente una bala. Jaime Rodriguez Calderón, El Bronco, sacó una munición para decir que eso es lo que se vive a diario en el país y, aunque es cierto, ¿qué necesidad de hacer ese numerito? Por supuesto, dijo que redujo la violencia en su gobierno en Nuevo León, pero se le demostró lo contrario… con todo y que se estaba haciendo la víctima.

Tras el primer bochorno del Bronco, el debate comenzó a girar alrededor de Andrés Manuel López Obrador (y esto no cambió hasta el final). Su propuesta de amnistía a narcotraficantes, misma que no defendió y dijo se estaba malinterpretado… pero no supo explicar por qué. Antes de que se le echaran encima por eso, mejor dijo que iba invitar hasta al Papa Francisco.

Ante la insistencia de Margarita en defender la estrategia militar y confrontación al crimen organizado, Bronco mostró otra vez por qué es el candidato más discutido. Además de decirle a Zavala que dejara de defender a Calderón porque es lo que tiene que hacer, propuso que todos los bachilleratos del país se militarizaran… así, por los LOLs, a pesar de que no podría hacerlo como presidente porque eso depende de las Secretarías de Educación de cada Estado.

El primero momento “ternuringa” del debate se lo echó encima AMLO cuando recriminó a los demás candidatos por echarle montón con una carita a la que (sí) no puedes negarle tu voto.

Ese segmento no tuvo más cosas interesante, demostrando que el nuevo formato no evita que los candidatos nos den hueva como para querer que Beyoncé salga al medio tiempo.

Sin embargo, Rodríguez Calderón siguió con ganas de hacernos reír y presentó su primera propuesta: cortar manos a los corruptos. Pensábamos que era una figura retórica para referirse a quitarles el puesto, pero no: realmente se refería a cortar manos.

Y como Anaya estaba muy tranquilito disfrutando del show del Bronco y las palabras contra AMLO, Denisse Maerker le recordó su piedrita en el zapato: su investigación por enriquecimiento ilícito y lavado de dinero. Dijo que no hay nada en su contra con una hoja con letras en Arial 2, la cual, por supuesto, no pudimos leer, pero sabemos que eso es falso porque la PGR sí lo está investigando.

Margarita Zavala también se apuntó su estrellita de propuestas ridiculeces cuando propuso abiertamente algo así como campos de concentración, con su propuesta de cárceles especiales para corruptos y narcotraficantes.

Cuando Anaya demostró que iba en serio con su intención de hacer de ese debate su trampolín electoral fue cuando atacó a Meade: le recordó cómo no puede desligarse de la corrupción cuando él, estando limpio, representa una organización que ha sido el símbolo de la corrupción y la impunidad en México.

Con eso, se acabaron las cosas interesantes en el segundo bloque y el tercero tuvo un gran inicio con la candidata independiente haciendo la cara más épica de toda la transmisión de anoche.

Azucena Uresti lanzó la bomba sobre Margarita Zavala, al preguntarle qué haría si su hijo fuera homosexual y quisiera casarse. A esto, Margarita pudo no haber dado respuesta porque su rostro expresaba todo. Se defendió diciendo que va a respetar (respetar derechos ganados… ajá) las decisiones de todos… pero que el matrimonio es solo entre hombre y mujer.

Bronco volvió a cabalgar su camino de ridiculeces y dijo que en el norte se les dice ‘gordas’ a las embarazadas, después de que se le cuestionara por qué dijo que “a las niñas gordas nadie las quiere“. Honestamente, que una gorda sea una embarazada solo hace más ridícula y preocupante su declaración… pero allá él.

Después, lectores del norte nos confirmaron que eso es una vil mentira y que, ellos, en su vida regia jamás han dicho tal cosa para referirse a una embarazada.

En fin, lo mejor fue lo inmediato. Al preguntarle sus impresiones sobre el matrimonio igualitario y en si dejaría que todos contrajeran nupcias con quien quisieran, dijo que él cree en el matrimonio… ¡tanto que se ha casado tres veces! Este momento debe estar enmarcado junto al gol de Manuel Negrete en México ’86 y la expropiación petrolera, seguro.

Para cerrar y demostrar la hueva que dio todo, Meade terminó de hablar de feminicidios diciendo que nadie más le puede faltar el respeto a una mujer… claro, porque los delitos pueden ser considerados simples faltas de respeto y no darles el peso real que tienen como problemática social y jurídica.