Meade dice que va a ganar la presidencia con la estrategia de Del Mazo en Edomex

José Antonio Meade se niega a bajar los brazos y también a aceptar que su candidatura está lejos de ser contendiente, por eso mismo busca otras opciones y ahora aseguró que va a ganar la presidencia con la estrategia de Alfredo Del Mazo en el Estado de México.

Frente a los simpatizantes que se reunieron en Naucalpan para gritarle “Pepe Presidente”, recordó el proceso electoral del año pasado, en el que Del Mazo terminó ganando sobre Delfina Gómez, con lo que, según Meade, se restableció la confiaza en la economía y subió el valor del peso frente al dólar (él cree que de verdad es así):

“Eso está en juego en esta elección. De nuevo está en juego el futuro, de vuelta está en juego la certidumbre, de nuevo está de vuelta apostarle al empleo. (…) A millones de mexicanos nos regresó la tranquilidad y la confianza cuando vimos que el Estado de México tendría el mejor camino hacia adelante. Regresó el peso, regresó la confianza“.

Aunque no es para nada priísta (según él), cada día se le nota más el tricolor en sus venas electorales. Pasó de defender su independencia como candidato ciudadano a poner y quitar presidentes de partido, a dar gritos y utilizar las gubernaturas actuales como plataformas proselitistas.

Ya no sabemos bien si Meade se transformó en el PRI, o si el PRI en este momento está jugando a ser Pepe Toño. Lo que si sabemos es que su lugar en las encuestas no es nada alentador para el poco tiempo que queda.

Esa, tal vez, es la verdadera razón de su conversión “apartidista” a la imagen y discurso completa de un candidato priísta del Siglo 20. También notamos que es de seguir el ejemplo de Alfredo Del Mazo no es ninguna mentira.

Aunque ya antes había anunciado el uso de tarjetas como compromiso (tarjetas con dinero dentro), también ahora se comprometió a un equivalente al “Salario Rosa” que utilizó el ahora gobernador mexiquense.

Lo que no estamos seguros tampoco, para nada, es si esta estrategia le funcione en la competencia contra AMLO y Anaya, quienes le aventajan bastantes puntos en las encuestas de intención de voto, a pesar de sus muchas estrategias para cambiar la percepción que tiene el electorado de él y su campaña.

Puede que, en realidad, el problema no sea él, sino el partido al que va representando. Aunque él no tenga manchas de corrupción en su historial (debatibles por el caso de la Sedesol y SHCP), el PRI es una pesada loza que nadie quiere ver gobernando otra vez, y eso no se arregla ni con los priístas que le gritan en cada evento público.

Con información de Aristegui Noticias

Por: Redacción PA.