Meade contradice a Arriola y justifica dichos racistas de Ochoa Reza

Las candidaturas del PRI están sacando lo más oscuro y extraño de su estrategia política. Es notorio que el discurso que se sabe ganador no está aquí y que el miedo es muy, muy concreto. Ante las declaraciones de Ochoa sobre los prietos y el rechazo tajante de Arriola por la adopción homoparental, Meade ya salió a convertir este sendero un laberinto.

Después de que el ciudadano Pepe Meade fuera cuestionado sobre los posicionamientos de sus compañeros de partido y campañas, él prefirió no comprometerse con Mikel Arriola y su rechazo puntual a la adopción de familias homoparentales para ‘proteger’ a la familia y los valores.

Dijo también, para Radio Fórmula, que la legalización y regulación de la marihuana tendrá que someterse a votación y que él, pues no puede decir nada, porque él cree que tendría que ser un debate internacional. (Vía: El Financiero)

No conforme con esto, también defendió las declaraciones racistas del presidente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, que no dudó en llamar prietos a los integrantes de Morena, para después rechazar con un comentario aún más desagradable al asegurar que “ya no aprietan”. Al respecto comentó:

“Yo creo las campañas son de contrastes, en los contrastes se vale con un límite y ese límite tiene que ser el del respeto. Yo creo que en el calor de la arenga de repente uno se excede, y es natural que eso pase en el calor de la campaña. Lo que creo que habla bien de Enrique es que se disculpó“. (Vía: Periódico Central)

Aunque su declaración comenzó perfectamente, aludiendo al respeto para competir políticamente, aún siendo dentro de la “arenga”, después demostró que el camino priísta lo tiene volvido loco y ya es, más bien, un laberinto en el que todos apoyan algo y todos dicen algo, pero nadie se compromete si alguien se equivoca.

Lo que resulta alarmante, es que Meade saliera a defender el discurso racista de Ochoa Reza, simplemente porque se disculpó. Legitimizar un discurso discriminador a través de una plataforma política no debería ser la forma de caminar en un país en el que 64% de sus habitantes se consideran de piel morena… o sea, esos prietos de los que habla Ochoa.

Parece ser que José Antonio Meade no quiere comprometerse ni siquiera con la estrategia de campaña de su partido, aunque parece que esta cambia de candidato a candidato y ninguno tiene claro qué busca el partido. La precampaña no logró posicionar a Meade, que lentamente cayó al tercer lugar y lentamente ha ido perdiendo ante la sombra intermitente de Ricardo Anaya.

Por otro lado, no es clara la agenda que seguirá él y su partido, pues aunque se supone que entre Arriola y él entablarían una estrategia para gobernar juntos el país y la ciudad más importante de México, no existe un consenso de cuál es el camino a seguir, más allá del que diga Waze para llegar a Santa Fe.

Por: Redacción PA.