El Frente sí está repartiendo tarjetas del IBU: no tienen dinero, pero lo prometen

Desde comienzos de la semana, a través de redes sociales cientos de personas han denunciado que han llegado a sus casas (y personalizadas) tarjetas bancarias a su nombre de parte de la campaña del candidato presidencial de la coalición “Por México al Frente”, Ricardo Anaya Cortés.

Imagina que estás revisando el correo y, entre el recibo de la luz y las deudas de la tarjeta, ves un sobre de “Por México al Frente”. Lo abres y ves una tarjeta con tu nombre impreso y un par de números para que ‘te informes más’ sobre el Ingreso Básico Universal (IBU), una propuesta más del candidato Ricardo Anaya.

La tarjeta, claro, no tiene un peso, pero en la carta que la acompaña está la promesa de que, si llegara a ganar el queretano, tendrías sólo por el hecho de ser mexicano, un ingreso de $1, 500 pesitos.

De hecho, la propuesta de Anaya llegó semanas después de que el mismo candidato criticara las becas que prometió López Obrador para los estudiantes de educación media, media superior y superior. Pero bueno, ese no es tanto el punto aquí.

La repartición de estas tarjetas, por mucho que se parezcan a estrategias semejantes utilizadas por el Revolucionario Institucional en otras elecciones (*cof, Monex en el 2012, cof*), dicen los frentistas que nada que ver, porque “es una propuesta social completa y compleja que ‘ni es asistencialista ni electorera’. Que las estén repartiendo a una semana de que terminen las campañas es mera coincidencia, pues.

A finales del año pasado, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), ese mismo que le regaló la candidatura al Bronco, vio como legal que los partidos entreguen monederos electrónicos (incluso con dinero) como parte de sus campañas pues, según el tribunal, no se está condicionando el voto.

El IBU, de hecho, es una propuesta compleja que ha despertado una discusión profunda en los países que se han planteado aplicarla (Portugal, estados de EE.UU. y Suecia, por ejemplo), pero todo parece señalar que, en México no es más que una medida electorera.

Intentamos comunicarnos a los números que han registrado varios denunciantes. Sin embargo, cinco veces nos pusieron en la cola y cinco veces nos colgaron cuando estábamos a punto de ser atendidos.