Ebrard regresa del exilio como ‘cazamapaches’ de Morena

Marcelo Ebrard hizo su reaparición en la vida política mexicana de la mano de uno de sus antiguos aliados: Andrés Manuel López Obrador. El exjefe de gobierno del extinto Distrito Federal se sumó a la campaña de Morena para integrar los flamantes “refuerzos” del joven partido mexicano, de cara al incio formal de las campañas. (Vía: Aristegui Noticias)

Ebrard no llegó sólo y también lo acompañan Ricardo Monreal, que se quedó como novia de pueblo en su intención por ser Jefe de Gobierno de la CDMX; Julio Scherer Ibarra, que en 2012 también fue parte de su campaña y se le acusó de recaudar fondos privados con fines electorales; Rabindranath Salazar, que perdió la encuesta interna de Morena para ser candidato por Morelos contra el exfutbolista Cuauhtémoc Blanco (no es que nadie lo sepa, sólo hay que recarlcalo); y Bertha Luján, Presidenta del Consejo Nacional de Morena, que desde el 2000 ha sido cercana e inseparable de AMLO.

Su regreso a la vida política, de la mano de López Obrador es entendible. Sin embargo, no queda muy claro el por qué ocupa un puesto como ‘cazamapaches’ (o sea, vigía del proceso electoral) y sólo eso. Se habla de que los que integran esta comisión serán candidateados para integrar el Congreso, sin embargo, Ebrard dijo que no quiere optar por ello, simplemente está integrando un equipo de campaña y hasta ahí parará. (Vía: Reforma)

Quizás sea el fruto del conflicto que mantuvieron estos dos, cuando el Frente Amplio Progresista designó a AMLO como su candidato, dejando a Ebrard a un lado, enfrentando todos los problemas que trajo la construcción de la Línea 12, así como la fractura del PRD, que se asomaba en el horizonte de una nueva derrota obradorista. Posiblemente, Andrés Manuel está perdiendo un líder para su partido que goza de una gran imagen pública, como un gran administrador y gobernante.

La imagen de Ebrard, a pesar de haber estado dos años sin disfrutar del reflector público, no se ha deteriorado y para muchos sigue siendo esa alternativa que no se dió hace seis años. Por otro lado, su salida a Francia dejó muchas dudas. Su paradero fue todo un misterio y su estadía en el país europeo lo puso en entredicho por las cantidades de dinero que ocupaba para vivir ahí y de tal forma.

Así mismo, dijo que no estaba huyendo y que él regresaría a México si se le requería para enfrentar algún cargo por la construcción de la línea del metro que menos tiempo ha estado en operación, entre reconstrucciones, reestructuraciones, cambios y demás. No regresó, porque tampoco se le requirió para nada. La confrontación con el PRD le valió ese exilio en el que él mismo se puso, pues no se le permitió ser candidato, ni siquiera a diputado suplente por parte de Movimiento Ciudadano.

En entrevista con Carmen Aristegui, Ebrard detalló que situación jurídica antes de salir del país fue extraña, pues aunque él jamás estuvo juzgado por nada ni se le fueron impuestos cargos legales por nada, pero se le negó participar en la vida política y acusó al Gobierno Federal de haberle tapado el camino a ocupar cargos públicos por el caso de la Casa Blanca, que fue una investigación hecha por el equipo de la misma Carmen.

Ahora, su regreso se da en un momento crítico, justo antes de que las campañas entren en forma y se defina el rumbo que tomarán los comicios a mitad del año. Aunque su trabajo lo avala (así como el slogan de Pepe Meade), ahora se quedará en la banca, como un “refuerzo” que mirará las elecciones sólo para ver que no exista otro fraude, que es un lema de post campaña de Obrador, cuando podría integran un gabinete presidencial más nutrido y que despejara dudas de muchos indecisos.

 

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