Lo que dejó el debate entre coordinadores de campaña de candidatos presidenciales

Los coordinadores de campaña de los cuatro candidatos presidenciales se sentaron en la mesa del programa matutino de Carlos Loret de Mola para debatir… o algo así. En esta plática, que pensamos nos daría más certeza del proceso que se avecina, más bien nos demostró algunas otras cosas (muchas que ya sabíamos).

Aunque era una grandiosa oportunidad para que todos presentaran propuestas o resolvieran algunas dudas respecto a los candidatos que representan, pero más bien se tornó en un juego de piñata en el que tres tenían el bate cada que el otro hablaba. Sin embargo, quien más estuvo en ese papel fue (oh, sorpresa) Andrés Manuel López Obrador.

Los temas de los que se hablaron fueron, brevemente, parte de la agenda política que pretenden seguir: la línea de gobierno, reformas, educación, economía y derechos de la ciudadanía. Fueron tan breves, porque siempre que se comenzaba a hablar de algo, regresaban a hablar de la personalidad de AMLO.

Finalmente, pareciera que los coordinadores de campaña fueron a llevar a la mesa sus reclamaciones personales apoyadas en sus candidatos, pero en general todos reclamaron el principal tema de esta elección: la corrupción.

Las propuestas, por supuesto, salieron a relucir por momentos, haciendo gala de que todos tienen grandes ideas que, en sí, tienen bastante en común de manera general. Más allá de desarrollarlas, nuevamente todo recaía en las figuras personalísimas de cada candidato y la cola que tiene cada uno para pisárseles.

En algún momento del debate, Tatiana Clouthier sacó una pequeña piñata para representar los ataques contra su candidato. Ciertamente, algo hay de eso. Todos se quieren medir en torno a él, porque es el que va en punta, y admitir que es una contienda entre cuatro les quitaría el segundo lugar que todos quieren ocupar de momento (menos Margarita), para después hacer la remontada heroica que Felipe Calderón logró en 2006.

Las campañas ya comenzaron y lo que se vio en esta mesa, que era más un ring de lucha que un debate, será también las constante en los spots y los posteriores debates oficiales entre los candidatos. Sí tendría que haber una exigencia hacia cada uno de ellos para que presenten, de manera explícita, cuáles son sus pretensiones de ganar la presidencia.

Sin embargo, el proceso electoral de México lleva, al menos, tres procesos en los que la descalificación y el culto a la personalidad es la primera estrategia para captar el voto. Los cuatro coordinadores son grandes oradores que van a permitirse llevar a la confrontación lo que no harán los presidenciables, por lo que no será la última vez que los veamos hablar con una navaja entre las manos.