Era chiste hasta que no: Cisen sí sigue a opositores y candidatos, confirmó Segob

Ayer todos nos reíamos de la última maroma publicitaria de Ricardo Anaya: un video en el que dice ser seguido por agentes del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen). Sin embargo, la confirmación del hecho por el Secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, cambió la discusión: ¿qué demonios hace la principal agencia de inteligencia mexicana ‘dando seguimiento’ a los candidatos presidenciales de la oposición?

La semana pasada, Andrés Manuel López Obrador denunció prácticamente lo mismo: dijo que él y su familia eran vigilados por el Cisen con la intención de “obtener información” para dañar su imagen. Y todos lo tiraron de a loco.

El video de Anaya (sin querer o no) destapó muchas preguntas para la Secretaría dirigida por Navarrete Prida: desde qué clase de protocolo está siguiendo el Cisen para con los candidatos presidenciales de la oposición, hasta qué parte del presupuesto y de la misma agencia está destinado al “seguimiento”.

Según el secretario Navarrete, el agente tiene 26 años en el Cisen

En entrevista con Denisse Merkel, el secretario de Gobernación negó que este ‘seguimiento’ se tratara de espionaje:

“No se trata de un caso ni de espionaje, ni de espionaje a opositores, ni de medidas de carácter clandestino. Creo, incluso, que la forma en que se presenta esta persona, pues si fuera el caso de un espionaje clandestino sería bastante burda (Vía: Noticieros Televisa)

Lo curioso es que Navarrete Prida tiene razón en algo: todo esto es bastante ‘burdo’. Desde el agente “con 26 años de experiencia” que sigue tan como si nada y se identifica tan así con Anaya, hasta la justificación que dio el secretario en televisión nacional.

Las preguntas son aún más urgentes cuando recordamos que tan sólo hace un par de meses diferentes ONGs y el New York Times revelaron cómo la Procuraduría General de la República (PGR), el CISEN y la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) espiaban a través de sus teléfonos celulares a opositores y críticos al gobierno.

Hasta el momento, ninguna de las autoridades directamente involucradas con la venta y uso del malware Pegasus ha dado una respuesta concreta ni han presentado acciones para asegurar que no pasen esas clases de violaciones anticonstitucionales.

Con las precampañas finalizadas y la contienda electoral a punto de comenzar (de a deveras), más le vale al gobierno federal encontrar una forma de justificar (y, de preferencia, detener) estos ‘seguimientos’, que tienen mucho de burdo y nada de necesarios.

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