Otro mensaje de Presidencia: un plan para “proteger la economía familiar”

Con un retraso de poco más de veinte minutos, la Presidencia de la República lanzó la transmisión en vivo de la firma del “Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar”, acompañado de varios secretarios de estado y de representantes del sector obrero y campesino, pero mayoritariamente por cabezas de la clase empresarial del país, Enrique Peña Nieto introdujo a varios expositores que, en buena medida, recordaron otras épocas en las que una cohorte presidencial acompañaba las decisiones del mandatario.

José Antonio Meade, secretario de Hacienda y Crédito Público, desglosó un plan de siete puntos para, según el acuerdo, puedan protegerse, al mismo tiempo, las economías familiar y nacional: proteger los precios de la canasta básica, fortalecer el transporte público, facilitar el acceso a la banca de desarrollo, ampliar el alcance de los servicio de guarderías, y otros, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), formalizar a los trabajadores que laboran fuera de ella, campañas para concientizar sobre el ahorro para la jubilación, y favorecer la libre competencia. (Vía: El Financiero)

En general, ni el mensaje de Peña Nieto ni el de algún otro de los expositores, tuvo diferencias importantes del ya infame “Ustedes, ¿qué hubieran hecho?” que pronunciara el pasado jueves 5 de enero: hubo, eso sí, una marcada insistencia en el “orden y el estado de derecho”, con el secretario de Trabajo y Previsión Social, Alfonso Navarrete Prida, señalando los “saqueos y la violencia” como la verdadera causa de los problemas del país. Otra idea que se remarcó incesantemente a lo largo de todos los discursos fue la “unidad”: depende del trabajo de todos, dijeron, aceptar los retos que “la economía y otros factores externos” nos han lanzado, pero siendo un solo país y teniendo un sólo impulso, se podrá “salir adelante”.

En la transmisión, de poco más de una hora, se profundizó poco en cómo construir esa unidad, pero se repitió constantemente, de forma implícita o abierta, que la violencia (ejercida por los “saqueadores”) no será tolerada.