Trump ‘bromeó’ del vicepresidente en junta: ‘¡Pence quiere colgar a todos los gays!’

En una junta con personal de la Casa Blanca, Donald Trump bromeó con los asistentes  y su vicepresidente, Mike Pence, de que “él quiere colgarlos a todos”… Sí, de “broma”, el presidente de los Estados Unidos afirmó que su inmediato inferior, quien podría remplazarlo en caso de renuncia, separación o muerte, quiere matar a toda la comunidad LGBT+. (Vía: The Hill)

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Desde hace mucho tiempo sabemos los conflictos que tiene Donald Trump con la comunidad LGBT+: en los eventos de su campaña y en cada acción legal que ha realizado desde que tomó posesión, parece que siempre que menciona las siglos LGBT lo hace por primera vez y con mucha dificultad (quizá porque le cuesta trabajo deletrear… quizá).

Sin embargo, el vicepresidente, de los pocos políticos de carrera dentro de la administración Trump, tiene también una larga historia de odio y discriminación legalizada contra la comunidad LGBT+: desde leyes que “protegen” la libertad religiosa pero, más bien, permite discriminar sin consecuencias legales, cuando fue gobernador de Indiana, mientras que apoyó frecuentemente la aprobación de leyes ultraconservadoras cuando lidereó un grupo parlamentario en la Cámara de Representantes en Washington, D. C. (Vía: The New Yorker)

De bajo perfil pero siempre dispuesto a defender lealmente (a cuesta de todo, hasta de su propia congruencia) a Donald Trump, Pence era visto por los sectores más radicales del gabinete como un “sacrificio necesario”, frente a la base política del partido Republicano a la que Trump constantemente atacaba.

Aislado de los principales donantes conservadores, la campaña de Trump hubiera quedado varada a la mitad del camino (o no… eso es lo que sigue investigando el FBI), sin embargo, la adición de Pence como candidato vicepresidencial hizo volver a correr los millones necesarios para que, llegada la elección en noviembre del año pasado, ganara como lo hizo.(Vía: The New Yorker)

Dentro de la Casa Blanca, Trump se rehusa a aceptar que alguien que no sea él reciba la atención de los medios y las redes (o de, al menos, sus cámaras de eco). El principal problema que tiene con Pence es que, a diferencia de Priebus, Spicer, Scaramucci, Price o cualquiera de los otros tantos y tantos que ya pasaron por la administración, no lo puede despedir… ¿pero podría desesperarlo al grado de hacer que renuncie? (Vía: The Hill)

Ese, parece ser, será el conflicto del siguiente capítulo de “La Casa Blanca y el cheto presidencial”