Pemex perdió 300 millones de dólares en juicios

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Pemex demandó a 23 empresas estadounidenses por la compra de combustible robado por cárteles del narcotráfico en México, pero las resoluciones no salieron a su favor y no pudo cobrar el dinero que sí ganó en los juicios.

Perdió un total de 300 millones de dólares -que debían reparar los daños- en 3 juicios contra las empresas que hicieron la compra del combustible robado por el crimen organizado en una Corte de Estados Unidos.

Los resultados no fueron favorables para Pemex ya que el juez consideró que la paraestatal no aportó la evidencia suficiente para probar el delito y, por otro lado, no pudo cobrar el dinero que se supone le debía ser restituido.

Con respecto a dos juicios, el juez estadounidense consideró que la paraestatal no aportó la evidencia suficiente para probar el delito. Lo único que parecía poder recuperar judicialmente en uno de los juicios eran 71 millones de dólares de empresas y una persona de las que demandó, pero ninguna tuvo fondos suficientes para pagar, por lo que al final no obtuvo ni un solo dólar.

Ante esto, Pemex reconoció que sabía que, “en general fue víctima de robo -aunque sin ser consciente del alcance- por lo menos desde 2006” (Vía: Tribuna Noticias).

De acuerdo con las denuncias que Pemex presentó, el modus operandi de estas empresas que supuestamente habían comprado el combustible robado, era que ellas compraban el condensado ilícito para luego mandar a México camiones cargados con agua, que iban etiquetados como “nafta”. Una vez que cruzaban la frontera, los vaciaban y llenaban de nuevo con condensado de gas natural, el que había sido robado.

Encima, creaban documentación falsa para poder justificar la posesión del combustible y sobornaban a funcionarios de la frontera para poder cruzar.

Pemex arguyó que las compañías estadounidenses solo estaban tratando de evadir la justicia:

“Ante la afirmación de que las grandes petroquímicas no sabían que compraban productos robados, Pemex alega que la venta del condensado robado requirió una conspiración concertada en los Estados Unidos para pasar el condensado robado a través de la frontera y lavar su origen para así distribuir y venderlo a los usuarios finales.” (Vía: Animal Político)