Pedro Kumamoto: el agente libre de la política mexicana

Lo primero que sorprende de Pedro Kumamoto es su edad: modelo 1990, es el político más joven con el que haya hablado. Su tono al hablar no es necesariamente distinto al de otros políticos; conserva cierto esfuerzo por subrayar la claridad de las palabras y por comunicar su mensaje de forma aséptica.

Sé que esos ademanes son indispensables para una figura pública; lo sorprendente, acaso, es cómo esos ademanes pueden usarse para emitir mensajes que son no extraordinarios pero sí poco comunes entre nuestra clase política.

Cuando le pregunto cómo decidió integrarse a la política no duda en responderme desde la reflexión que suscitó el movimiento #132: “Si tú no haces la política alguien más va y la hace por ti”.

Su conclusión me recuerda un viejo lema de la izquierda gringa: If you don’t turn about politics, politics will turn on you: Si no volteas hacia la política, la política se volteará en contra tuya. Sin duda Kumamoto no lo dice con la misma elegancia retórica, pero el lema es semejante.

Desde el activismo universitario fue creciendo en ambiciones y repercusión. Su candidatura independiente en Jalisco fue una de las pocas notas refrescantes de las elecciones del 2015 y su victoria sentó un precedente sobre cómo los ciudadanos pueden enrolarse en el sistema político.

#SinVotosNoHayDinero

En estos días ha hecho un ruido más que considerable con la propuesta #SinVotoNoHayDinero. La iniciativa propone algo simple: cambiar la forma en que se calcula el presupuesto de los partidos, en función de cuántos votos reciben y no del tamaño del padrón electoral.

La idea, él mismo lo admite, no es nueva pero sus repercusiones son inauditas: un simple cambio de cálculo podría ahorrar a los contribuyentes 2,300 millones de pesos. 

Los diputados del PRI decidieron posponer la discusión al 30 de abril y, al menos para mí, fue todo una símbolo de la percepción que tienen los políticos de los ciudadanos: infantes (del literal latín “sin voz”) cuyas decisiones deben ser tomadas por alguien más.

Es casi inevitable asumir que los diputados están dispuestos a chamaquearnos con la propuesta. 2,300 millones de pesos suena y es mucho dinero. ¿A poco los políticos se cruzarían sin más de brazos y admitirían no recibir más de la mitad de sus recursos?

“Yo creo que en un principio algunos de los partidos políticos creyeron que no íbamos a lograr sacar adelante la iniciativa“, me dice en uno de los pocos momentos de duda que tuvo en nuestra charla. “Conforme ha existido presión por parte de la sociedad esto ha ido creciendo al nivel en que diputados del PAN, del PRD y Movimiento Ciudadano abrazan y vuelven propia la iniciativa”.

Le pregunto sobre cómo es posible tener semejante impacto con tan pocos recursos y no duda en responder: “No tenemos comprada ningún tipo de publicidad. No existe dinero en al financiación de dicha iniciativa. A través de acciones descentralizadas es que la iniciativa ha salido adelante. Es el trabajo de mucha gente que usando sus redes sociales, utilizando sus celulares y llamando a sus diputados han logrado esto; pero no ha sido, como muchos podrían pensar, a través del golpe de dinero”.

“Nosotros hemos señalado que hemos hecho todo lo posible para que esta iniciativa pase. El haber ido a [la comisión] de puntos constitucionales, el lograr que no se votara en contra y se aplazara es una señal más de que sí puede suceder. No puede pasar esta iniciativa si no tiene visibilidad mediática. Precisamente hemos impulsado la campaña y hemos hecho todo lo posible para que sea conocida porque lo que estamos buscando es que tenga un costo político enorme el decirle que no“.

A través de una pregunta boba Kumamoto se presta a las ensoñaciones políticas que debe albergar cualquier político para prosperar; lo sorprendente es que las suyas rozan lo razonable y son, sin duda, deseables: “Podríamos hacer una red cívica que busca impulsar iniciativas como la eliminación del fuero en otros estados; en Jalisco ya sucede. Podríamos impulsar mecanismos de participación ciudadana, como presupuestos participativos, revocación de mandato. Esa es la lógica en al que estamos metidos.”

¿Político o ciudadano?

Casi al final le pregunto si se considera un ciudadano que usa medios políticos o es, por el contrario, un mero ciudadano metido en la política.

Soy una persona que se define como ‘político’. A mí me parece que la política la hacemos todos los días. La hacemos desde distintos espacios. Es importante reivindicar la palabra.

No juego con este rollo de que ‘no soy político, soy ciudadano’, no: yo soy político y me encanta la idea de poder hacer política. La política es el encuentro con otras personas para cumplir lo que deseamos para nuestro país, nuestra ciudad, nuestra colonia Es importante reenamorarnos de la política de la democracia.”

A punto de despedirnos, le pregunto si celebraremos el 1 de mayo o, en cambio, los diputados habrán de chamaquearnos el 30 de abril, día del niño. “Yo ya estoy estoy de fiesta.” Entiendo que para él las muestras de organización entre ciudadanos sean necesariamente esperanzadoras.

“Soy político y me encanta la idea de hacer política”

Me agrada su personaje pero me inquieta su optimismo. Parece un agente libre que, como en el futbol, parece no tener lugar en la cancha pero está sujeto, como nadie más, a la lógica del juego. ¿Habrá de cambiar la lógica del juego? 

La política, lejos de entusiasmarme, me preocupa: en el caso de Pedro Kumamoto me quedo en medio: su optimismo me preocupa, pero también me entusiasma. Su iniciativa para muchos es reprochable, para otros es imposible. Como a él, poco me importan las consecuencias de sus propuestas.

En cambio, me llama la atención que, acaso sin querer, haya tomado en sus manos un viejo alegato marxista: la política es demasiado importante como dejarla en manos de políticos.