Murió Manuel Noriega, ex dictador de Panamá

Ayer, lunes 29 de mayo, murió el ex dictador panameño Manuel Antonio Noriega. El pasado 7 de marzo fue internado para extraerle un tumor cerebral; tras una hemorragia y una segunda cirugía, el también ex militar, falleció alrededor de las 11:00 pm, a los 83 años en el hospital Santo Tomás de la ciudad de Panamá.

Noriega fue extraditado a Panamá el 11 de diciembre de 2011, tras 20 años en cárceles de Estados Unidos y Francia por los delitos de narcotráfico y lavado de dinero. En su ciudad natal cumplía más de 60 años de condena en la prisión “El Renacer”, a las afueras de la capital, pero fue el 28 de enero que la Justicia le otorgó un arresto domiciliario temporal para que pudiera ser intervenido quirúrgicamente. (Vía: Sin Embargo)

Pero, ¿por qué este hombre se convirtió en uno de los más odiados por parte de la población panameña?

Noriega se formó como militar y desde un principio fue mano derecha del también dictador Omar Torrijos Herrera, en la década de los setentas; se dice que fue en esta época en la que colaboró con la CIA para vigilar el Canal Panamá. Su relación con Estados Unidos duró 10 años más, hasta un (casi) inesperado desenlace.

Posteriormente, cuando Torrijos murió en un misterioso accidente en 1981 , Noriega ascendió al puesto de General de la  Guardia Nacional y comenzó su mandato de mano dura. En su círculo cercano era llamado “El hombre”, pero sus opositores le apodaban “Cara de Piña”, por las marcas que el acné había dejado en su rostro. (Vía: The New York Times)

Noriega “Cara de Piña”

Los triunfos llegaron a su fin, cuando George Bush llegó a la Casa Blanca y su gobierno lo acusó por narcotráfico: el 20 de diciembre de 1989, en la llamada “Operación Causa Justa”, tropas estadunidenses invadieron Panamá para capturarlo; la invasión provocó, además, la muerte de miles de civiles en la última operación de ese tipo en América Latina. (Vía: Proceso)

 

Además de estar involucrado con el narcotráfico, previo a su captura, las manos del ex dictador se cubrieron de sangre: en 1985, la oposición se incendiaba tras la tortura y el asesinato del Dr. Hugo Spadafora, un crítico a su mandato que lo había acusado públicamente de estar en alianza con los cárteles colombianos.

A partir de la muerte de Spadafora,  las medidas de vigilancia y represión se endurecieron y el régimen de Noriega formó a sus temibles “unidades antidisturbios” contra los manifestantes.

¿Las heridas de la represión se curan cuando muere un dictador?

 

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