Parisinos se oponen a que halcones combatan plaga de palomas

En algunas ciudades, las parvadas de palomas pueden ser un problema de salud pública, como en París, donde las autoridades decidieron tomar medidas drásticas: halcones. Pero, ojo, a 20,000 parisinos no les gustó la idea y firmaron una petición para defender los derechos de las palomas.

Las palomas pueden ser una plaga. Esa es una verdad irrefutable. Sus heces dañan monumentos y son capaces de transmitir enfermedades. De ahí que ante la plaga actual de palomas de París, un funcionario decidiera tomar medidas drásticas.

Luego haber utilizado los métodos comunes sin éxito para controlar la plaga, Remy Féraud decidió optar por combatir alas con alas: aves de rapiña para asustar (y cazar) a las palomas.

Las razones son simples para Remy Féraud: además de las enfermedades que pueden transmitir, según el diario Le Parisien, reparar los daños que hacen las heces de palomas en casa y monumentos pueden ascender a €150,000 al año.

De ahí que optara por poner a una cuadrilla de halcones para corretear a las palomas hasta ahuyentarlas, sobre todo tomando en cuenta el fracaso de las medidas típicas como los cebos para esterilizar.

Sin embargo la idea no agradó a todos. 20,000 parisinos a favor de los derechos de las palomas firmaron una petición en contra del uso de aves de rapiña para eliminar la plaga. (Vía: Telegraph)

Además de defender los derechos de las aves, los parisinos esgrimen que la operación de limpieza con aves de rapiña tiene un costo desmedido, más de 12 mil euros por escasos diez días de operación en que cinco halcones habrá de patrullar París. (Vía: NPR)

Además, alegan que la medida sería inefectiva: al parecer de los que protestan, las palomas apenas serían ahuyentadas y volverían apenas los halcones desaparecieran del horizonte (excepto, claro, las palomas que sean cazadas).

Para colmo, hay otras aves parisinas que podrían correr riesgos de ponerse en marcha la operación con halcones: los gorriones. La poblaciones de gorriones en París se ha desplomado en más de un 70 por cierto en los últimos años y algunos defensores de las aves creen que su población podría sufrir aún más.

En ese aspecto particular, hay quien alega que los gorriones podrían morir de simple y llano estrés a causa de las aves de rapiña, lo cual no es del todo descabellado (o desplumado, más bien) si se toma en cuenta el frágil temperamento de esos pájaros.

¿En qué terminará la historia de las palomas y sus defensores en contra de los halcones y las autoridades sanitarias de París? Porque París seguirá siendo la ciudad del amor y de la caca de paloma.