Ya no más “pies secos, pies mojados”: Obama cancela el trato preferente a los migrantes cubanos

La migración latinoamericana hacia los Estados Unidos nunca ha sido un fenómeno homogéneo: la experiencia de los migrantes centroamericanos, que huyen de la violencia y pasan por el infierno que les significa la violencia en México, no es igual a la experiencia, incluso, del migrante mexicano o el caribeño o el sudamericano… Dentro de todas motivaciones que empujan hacia la migración y el exilio (porque todo migrante es, al mismo tiempo, un exiliado), la política sólo fue respetada y convertida en una línea divisoria para la migración cubana.

Como parte de una estrategia de múltiples facetas para debilitar desde dentro al régimen cubano, el gobierno estadounidense estableció en la década del 60 la “Ley de Ajuste Cubano”, que garantizaba la residencia legal de todo exiliado cubano al año y un día de su estadía en el país. Para 1995, tras la crisis migratoria que devino de los “refugiados” del buque Mariel en la década de los 80 y la “crisis de los balseros” a principios del 90, el presidente Clinton agregó una enmienda: todo exiliado que pusiera pie en territorio estadounidense recibía asilo y facilidades para tramitar su residencia, sin embargo podían ser capturados y deportados en altamar, esta enmienda pronto tomó el nombre de la ley de “pies secos, pies mojados”. (Vía: BBC)

El jueves pasado, el presidente Barack Obama, para regularizar las relaciones diplomáticas con Cuba, decretó la cancelación de esa excepción en sus normas migratorias:

A partir de ahora, los ciudadanos cubanos que intenten entrar ilegalmente a los Estados Unidos ilegalmente, y no califiquen para asilo humanitario, serán deportados de acuerdo a las leyes de los Estados Unidos. Al tomar esta decisión estamos tratando a los migrantes cubanos de la misma forma como lo hacemos con los migrantes de cualquier otro país. El gobierno cubano ha aceptado recibir de vuelta a sus ciudadanos que sean deportados, así como a aquellos que sean interceptados en el mar. (Vía: whitehouse.gov)

 Por poco más de veinte años, las diferencias entre la migración cubana y el resto de latinoamérica ha sido notable, no sólo por el nivel de vida (y por la enorme diferencia de su situación legal) de los primeros contra el de los segundos, sino, incluso, dentro de la conformación de sus identidades e ideologías colectivas: la diferencia en cómo pensar el país de origen y el de llegada, la forma como se piensa y se entiende la comunidad migrante y las mismas razones de la migración fueron conformando, por ejemplo, en la Little Havanna, en Miami, un centro conservador anticastrista del que han salido actores políticos como Ted Cruz (de padre exiliado cubano) y Marco Rubio (de padres exiliados cubanos), ambos senadores republicanos ultraconservadores. (Vía: Remezcla)

La cancelación de esta enmienda por parte de Obama cancela, también, el trato especial que tenían en sus solicitudes de asilo político los trabajadores de la salud cubanos: médicos, enfermeros y cuidadores cubanos formaron buena parte de la comunidad exiliada cubana, lo que fue reconocido por Obama como un tratamiento desigual para la salud del pueblo cubano, pues “ponía en peligro la vida y la salud de otras personas.”

Algunos cubano-estadounidenses han interpretado esta decisión ejecutiva como un “último regalo” del gobierno de Washington para con el régimen cubano y, por lo tanto, una afrenta a su comunidad; mientras que otros, con más recelo, no están seguros de la solidez de las decisiones del presidente, a siete días de que Donald Trump, que ha advertido en numerosas ocasiones que impondrá de nuevo el bloqueo y “revisará” la relación con Cuba, tome el poder.