NYT denunció el oficialismo en medios mexicanos y muchos no están contentos

El New York Times publicó el 25 de diciembre un artículo titulado “Con su enorme presupuesto de publicidad, el gobierno mexicano controla los medios de comunicación”, en el cual a través de información como la de Fundar y entrevistas a varios periodistas y figuras públicas hablan sobre el peso del Gobierno en los medios mexicanos.

“La gestión del presidente Enrique Peña Nieto ha gastado cientos de millones de dólares anuales de los fondos gubernamentales en publicidad, creando lo que muchos propietarios, ejecutivos y periodistas mexicanos definen como una gigantesca marca presidencial”, dice el texto.

Entre los que hablaron con el periódico están figuras como Enrique Krauze, director de Letras Libres; Javier Corral, gobernador de Chihuahua; David Kaye, representante especial de las Naciones Unidas para la libertad de expresión; Carlos Puig, columnista de Milenio; Marco Levario, director de Etcétera, y Arturo Zaldívar, un juez de la Suprema Corte.

El medio estadounidense hace hincapié en la autocensura, al señalar que el 68% de los periodistas en México dijeron que se limitan no sólo para no ser asesinados, sino para evitar problemas con anunciantes y no afectar a los ingresos a los medios.

Entre los casos a los que les da peso como ejemplo de la maquinaria gubernamental para controlar a los medios mexicanos, el NYT relata uno con Milenio, en el cual Rosario Robles, cuando era titular de Sedesol, se quejó y habría provocado que se tumbara una nota sobre la Cruzada del Hambre, iniciativa del Gobierno de Peña Nieto.

Otro caso que apunta el medio norteamericano ocurrió cuando La Jornada recibió un millón de dólares en publicidad oficial antes de la ruina financiera, por lo cual el Ejecutivo se habría adueñado del periódico.

Tras la publicación, voces como la de Max Kaiser –del Instituto Mexicano para la Competitividad–, Jenaro Villamil y Marco Levario señalaron que lo abordado en el artículo es atinado, sin embargo, tras los aplausos, también siguieron las críticas, los cuestionamientos y sobre todo la intención detrás del New York Times con la publicación.

Pero, entre las aclaraciones, se empezaron a pisar varias figuras y medios, lo que provocó ciertos problemas:

Y es que los medios mencionados también lanzaron sus respectivas críticas contra el trabajo, del cual fue autor Azam Ahmed y donde colaboró Paulina Villegas.

La línea editorial de EL UNIVERSAL no se vende, no tiene precio y nadie la puede comprar. Esta es la respuesta que este periódico hace a las críticas sin sustento de que la información publicada en el diario responde a la cantidad de publicidad oficial otorgada por el gobierno federal“, dice la publicación del medio como respuesta.

Milenio tampoco se quedó callado.

Azam Ahmed (…) omitió integrar las respuestas que pidió a MILENIO, aunque sí le dedicó tres párrafos a dar por buenas sus suposiciones (pues no presentó prueba alguna) sobre vaguedades como ‘fondos sustanciales’, ‘protesta pública’ y ‘quejas de defensores de la democracia’“, se lee en la réplica firmada por Carlos Marín.

Ni La Jornada.

Por lo que se generó una situación más tensa entre las figuras mediáticas, como se puede ver en la cuenta de Denise Dresser.

Al final, lo que se ha comentado en redes es que la publicación del New York Times, dejando de lado las críticas sobre el rigor al basarse en su mayoría en anécdotas y declaraciones, es que no es ninguna novedad el peso que los medios mexicanos tienen que cargar ante la publicidad oficial, la cual no acaba de ser regulada.

Apenas en noviembre la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó que el Congreso de la Nación fue omiso en su papel para acabar de definir una regulación en esta materia.

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