No, no es chiste: se están robando abejas en EEUU

Las abejas son uno de los grandes insectos del mundo. La apicultura es una de las actividades económicas que más responsabilidad merecen, y frente al fluctuar de la demanda de sus productor, actualmente se están robando abejas… sí. Robando.

A lo largo de todo el territorio estadounidense, se está registrando una alza en el robo de colmenas enteras de abejas, no como un hecho aislado, sino como operaciones coordinadas para el hurto de estos animales.

En los últimos años, la industria apícola deja ganancias de más de 320 millones de dólares anuales. Sus Estados productores más importantes son Dakota del Norte y Sur, Montana, Florida y California, siendo estos donde más robos se registran. (Vía: Embajada Argentina en EE.UU.)

Estos han ido en aumento en Estados Unidos, de la misma forma que en otras partes del mundo, donde los productos derivados de la industria se han revalorizado, ante su popularidad y por la reciente escasés de abejas en los principales países productores.

En 2015, la cantidad de abejas en Estados Unidos se redujo hasta en un 42%, la cifra de mortalidad más grande para este rubro desde 2010, todo debido a los climas adversos y la explotación de las colmenas, así como la importación de abejas de grandes productores. (Vía: La Vanguardia)

A partir de ese año, se comenzó a buscar que las abejas tuvieran vidas más largas, para que de esa forma la especie no se viera comprometida en la industria, así como que esta recuperara el terreno perdido ese año.

Esta industria no solo se basa en la producción, sino también en la crianza selectiva de colmenas, lo que ha intensificado el robo para el tráfico y la reventa de abejas y colmenas enteras para la producción.

Se estima que los robos, comúnmente ascienden a los 40 mil dólares, en hurtos de camiones enteros. No hay forma de rastrear estas abejas, a menos que se mantengan en los mismo contenedores que se transportaban, haciendo su rastreo más complejo.

La abeja, además de tener una gran industria, es un animal que mantiene el equilibrio ecosistémico a través de la polinización. El cuidado y protección de ella como especie es central para evitar un desequilibrio en muchas regiones del planeta.

Su tráfico y robo no solo comprometen la apicultura, sino también todo ecosistema en el que se encuentren, pues se vuelven objeto de tráfico, ligándose al crimen organizado, que no se nutre solo del narcotráfico.

Con información de El Financiero