“A los niños pobres que hacen todo bien no les irá mejor que a los ricos”: The Washington Post

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A los niños pobres que hacen todo bien jamás les irá mejor que a los niños ricos que hacen todo mal, reportó un artículo de The Washington Post. La desigualdad en Estados Unidos, inicia desde la cuna debido a que los padres ricos tienen a invertir una mayor cantidad de dinero y de tiempo en sus hijos, esta brecha solo ha crecido en las últimas décadas.

Los economistas Greg Duncan y Richard Murnane calcularon que entre 1972 y 2006, los padres con mayor poder adquisitivo aumentaron sus gastos en “actividades enriquecedoras” para sus hijos un 151% mientras que los padres con bajos ingresos lo hicieron solo un 57%.

Pero no todo es dinero… Los padres ricos también invierten más tiempo hablando con sus hijos en etapas formativas tempranas, claves para el desarrollo cognitivo; en promedio hablan con ellos 3 horas más que los padres de bajos ingresos.

El profesor de la Universidad de Stanford, Sean Reardon, señaló que “los hijos de padres ricos entran cada vez mejor preparados al kinder, lo que asegura un mayor éxito para ellos que para los hijos de padres pobres” y esto continuará creciendo.

Y aunque todo esto resulta triste, no lo es tanto como lo siguiente: A los hijos de padres ricos que hacen todo mal les va mejor que a los hijos de padres pobres que lo hacen todo bien.

En resumen, las ventajas y desventajas se perpetúan conforme pasa el tiempo.

Aquellos jóvenes, hijos de padres ricos, que quedan con estudios truncos, terminan trabajando para las compañías familiares y se mantienen en la punta, mientras que los hijos de padres pobres que no logran terminar sus estudio continúan en la base. Aún cuando un joven de familia pobre logra obtener un título -en especial si es afroamericano-, permanece en los barrios pobres sin posibilidades de crecimiento y con oportunidades nulas (Vía: The Washington Post).

Esta situación no parece estar muy alejada de la que vivimos en México, donde padres con poder adquisitivo mandan a sus hijos a universidades de renombre en donde son capaces de hacer los contactos suficientes para entrar a laborar en grandes corporaciones con mejores sueldos de los que alcanzan a percibir los hijos de padres de clase media o baja, que tienen que empezar desde la base de la pirámide y, con suerte, ir ganando ascensos que les procuren una vida con menos desventajas y mejores oportunidades de crecimiento.

El sistema educativo mexicano, como el estadounidense, impulsa la desigualdad debido a que aquellos jóvenes que viven en zonas rurales, donde se requiere de una educación superior, continúan recibiendo la peor. Manuel Gil Antón, académico de El Colegio de México (Colmex) señaló que, “Al darle el servicio educativo aparente a todos, estás en la lógica de la igualdad, y la igualdad en la desigualdad genera mayor desigualdad. Por eso la equidad, que es darle más al que menos tiene, es lo que es justo” (Vía: Ibero).