Es Día Mundial de la Libertad de Prensa y en lo que va del año tenemos 5 periodistas asesinados

Este día de la #DiaMundialDeLaLibertadDePrensa hay poco que celebrar en México pero hay mucho que reflexionar. Con la llegada del internet los apocalípticos vaticinaron la desaparición del oficio. La profesión ha cambiado pero está lejos de estar muerta. Por desgracia, quienes sí corren peligro de muerte son quienes buscan contar “lo que alguien quiere que no se sepa”, una de las mejores definiciones que pueda haber de “noticia”.

Hoy en el Día Mundial de la Libertad de Prensa, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal se lamentado el asesinato de cinco periodistas en lo que va del 2017. Miroslava Breach, Ricardo Monlui, Cecilio Pineda, Maximino Rodríguez y Juan José Roldán Ávila. (Vía: Aristegui Noticias)

Durante el 2016, recordó la CDHDF, se registraron 426 agresiones contra periodistas en México. El número, de por sí escandaloso, sólo empeora al tomar en cuenta que el 99.75% de agresiones contra periodistas permanecen impunes. (Vía: Aristegui Noticias)

En una lista de 180 países, México ocupa el lugar 147 entre los peores para ejercer el periodismo: sólo nos adelantan países como Arabia Saudita, Irán y China donde la libertad de expresión es por ahora impensable. Sin embargo, poco o nada dicen las estadísticas sin tomar en cuenta los nombres de los actores o las consecuencias prácticas y visibles de un oficio donde, como ahora en tiempos de Trump, las nociones mismas de Hecho y Verdad se tambalean en la mente de algunos lectores que creen sólo lo que les conviene.

Deformar la realidad puede postergar una revelación pero no la cambia; pero, ¿qué tal silenciar por completo al que profiere la verdad? Para la Comisión Interamericana de Derechos Humanos el caso paradigmático es Tamaulipas que desde principios del siglo se convirtió en un estado cooptado por el crimen organizado y por sus gobernadores corruptos. (Vía: Animal Político)

Lo mismo puede decirse de Veracruz donde nada se dice sin el beneplácito de las autoridades, clandestinas o votadas. Todavía en tiempos de Yunes las condiciones de trabajo para los periodistas siguen sin cambiar.

Para la CIDH, la espiral de violencia contra los periodistas en México tuvo un antes y un después a partir del asesinato de Pablo Pineda del diario La Opinión. No menos documentados están los casos de agresiones y asesinatos de periodistas en Veracruz.

El oficio de contar lo que alguien no quiere que se sepa parece no estar en peligro; quienes están en peligro son los practicantes de este oficio. Los periodistas escriben el primer párrafo de los libros de Historia; en este día debemos defender su labor pues una verdad que no llega a su destino, es una verdad a medias, trunca: es una mentira.

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