¿Han matado o secuestrado a un familiar o amigo? Muchos tienen historias como tú

“Ya no conozco a nadie que no haya sido tocado por la violencia en México de una u otra forma. A cuates los han matado, a otro lo levantarón con su novia por error; a él le pusieron una madriza, a ella no le hicieron nada. Obvio me han asaltado. ¿Ustedes han sido tocados por la inseguridad directa o indirectamente?”

Con este mensaje, el usuario de Reddit r4tzt4r comenzó un hilo donde muchos contaron sus propias historias de terror en un país donde ya nadie puede jactarse de no haber vivido la violencia.

Apenas uno lee la primera respuesta este hilo, de un usuario que habla desde Chihuahua, uno da de frente a testimonios que incluyen secuestros, homicidios y desplazados por el crimen organizado. Cada historia contada por este usuario apremia una investigación.

 

Este usuario de Acapulco, se está viendo obligado a cerrar su negocio por culpa de la extorsión. No sabe en qué podría trabajar, pues su única experiencia laboral la adquirió en la tienda que regentea y que podría cerrar por el crimen.

Este otro usuario perdió a su tío, asesinado por error; la camioneta de su padre fue usada como escudo por militares; y ninguna autoridad pagó los daños a su camioneta.

El testimonio de esta persona nos recuerda que no hay que dar por sentado que cada civil muerto “andaba en malos pasos” o que “se lo buscó”. Ser una persona recta y honesta no es un escudo antibalas.

No podemos dejar de observar este caso donde un rescate malogrado derivó en que los secuestrados murieran calcinados dentro de una camioneta. 

Una misma persona de Monterrey enumeró 6 historias que involucran a su familia, su vecino, una ex pareja y una violación colectiva.

Todo ocurrido en la misma ciudad, por los mismos años: Monterrey.

Aún así, estas historias no resultaron de la simpatía de todos. Esta crítica nos llamó la atención porque acusa a estos testimonios de ser casos aislados además de dar la impresión de que valora más las inversiones que la tranquilidad y la vida de los pobladores de cualquier ciudad.

 

Aunque, por mucho, una de las historias que más nos impresionaron es esta, el testimonio de una balacera que apenas, y con severas ausencias, apareció en medios de nota roja.

Es otro caso, el último caso que recuperamos en esta nota, habla de cómo las mismas autoridades prefieren que uno renuncie a la búsqueda de justicia, cosa que debería ser lo único importante ahora mismo en un país como el nuestro.

Ojalá estos testimonios animen a otras personas a contar sus propias experiencias y compartir cómo la violencia y el crimen organizado han manchado nuestras vidas de forma innegable.

Igualmente, esperemos que estas historias ayuden a borrar el estigma, completamente infundado, de que “solo le pasan cosas malas a la gente mala”. Las balas perdidas no se distinguen entre buenos y malos, entre delincuentes e inocentes.