El pueblo Tohono O’odham contra el muro de Trump

En estos tiempos, el peor enemigo  de los gobernantes es la naturaleza, los árboles, los minerales que reposan en las profundidades de la tierra, es la vida misma. Afortunadamente la naturaleza no está sola, en Sonora, “la gente del desierto” o pueblo Tohono O’odham, resiste cada día contra una de las medidas más deshumanizadas de Donald Trump: luchan contra la construcción del muro.


La comunidad Tohono O’odham, que vive en Sonora y Arizona, formuló una petición ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) con el fin de impedir que se levante una valla entre Estados Unidos y México. (Vía: La Jornada)

La gente del desierto, separada desde 1853 cuando López de Santa Anna vendió La mesilla, no permitirá que se acabe con sus tierras sagradas, por eso además de la petición ante la CIDH, en cada ritual para pedir que la lluvia humedezca el desierto, piden con la danza que percute la tierra, que no se construya el muro.

José Martín García Lewis, uno de los mayores representantes del pueblo Tohono O’ogham, señaló que  a la mayor parte de  del pueblo aún siendo miembros legales de la Nación Tohono O’odham según las leyes de los Estados Unidos, les niegan la entrada a su reserva indígena, como si fueran extranjeros en su propio territorio. “Se trata de destruir a nuestros pueblos”.  (Vía: El Universal)

La lucha contra el muro no es la única que tienen que sostener los Tohono O’odham, también resisten la invasión de empresas que explotan las salinas ubicadas en las Reserva de la Biósfera Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado, área natural protegida.

Pese a la oposición de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), el delegado de Semarnat, Gustavo Adolfo Clausen Iberri, firmó la aprobación de explotación de 66 hectáreas de la salina La Borrascosa a Jesús Pedro Villagrán Ochoa el 16 de diciembre del 2016. (Vía: El Reforma)

Las luchas de los pueblos originarios están basadas en la fuerza espiritual que surge a partir de su relación con la naturaleza y la vida en comunidad, precisamente esta conexión con la vida les permite ver más allá de fronteras nacionales y luchar por un bien común. 

¿Son estas formas de resistencia las que dignifiquen el rumbo de este país?

 

 

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