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¿Hay extraterrestres en Tamaulipas?

Viajamos a una ciudad donde la gente cree en seres de otro planeta
(Imagen: Plumas Atómicas)

Murales de marcianos y figuras de fibra de vidrio con forma de alienígenas adornan los negocios aledaños al malecón de Playa Miramar. Al sur de Tamaulipas, entre el calor de la playa y el ambiente costero del Golfo de México, el turismo también gira alrededor de una creencia específica: las playas son protegidas por extraterrestres.

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Desde 1966 ningún ciclón de alto impacto ha llegado a estas playas. En los años 80, el huracán Gilberto ayudó a popularizar dicha leyenda: aunque iba directamente hacia Ciudad Madero, se desvió súbitamente en el último minuto y terminó por impactar en Nuevo León y el sur de Estados Unidos.

En un pequeño parque frente a la Presidencia Municipal de Ciudad Madero, la cronista Adriana Carolina Infante Pacheco me habla de la leyenda de la base extraterrestre de Playa Miramar. Aunque ella está familiarizada con la cultura alienígena de su ciudad natal, señala que existe una explicación científica para el desvío de los huracanes:

“Se necesitan 18 metros de profundidad de agua y una temperatura de 25 grados centígrados para ocasionar corrientes marinas. Estas corrientes se van conjugando y acercando a la orilla, donde buscan los lugares más cálidos. Pero aquí tenemos una condicionante: la bajada del río Pánuco que desemboca en la costera. Esta agua fría contrasta, y hace que [los ciclones] se muevan a otras regiones”.

(Imagen: Twitter)

Infante Pacheco me aclara el misterio del monumento al marciano que fue colocado en 2013 en la costera: no fue un evento promovido por el ayuntamiento de Ciudad Madero sino por una televisora local. Al ser un monumento no oficial, fue retirado a las pocas semanas por autoridades del mismo municipio. Lo mismo con el supuesto “Día del Marciano”: tal fecha no existe y, cuando pregunto a los lugareños si ocurre algo especial en esa fecha, responden que no están enterados.

El director de Protección Civil de Ciudad Madero, Romel Martínez, también me describe en entrevista el fenómeno conocido como “Tampicazo”, que hace referencia a los huracanes que se desvían en el último momento:

“Nos indican en ocasiones que [los huracanes] vienen directamente hacia lo que es Tampico, Altamira y Madero”, señala Martínez. “Nosotros tomamos todas las precauciones, hacemos nuestro trabajo: boletines informativos y recorridos. Hasta tenemos listos nuestros refugios temporales. (….) De repente se nos desvía. No es la primera vez que nos pasa, ya ha sucedido en muchas ocasiones”.

En septiembre de 2019 el ciclón Fernand, con trayectoria directa hacia esta zona de Tamaulipas, se desvió hasta tocar tierra en el municipio de Soto la Marina. Durante mi visita a Playa Miramar, casi al final de la temporada de huracanes, no llueve, las olas no son tan altas y el agua está tan tibia como para meterse a nadar.

(Imagen: Express)

Aunque la postura oficial indica que la temperatura y las corrientes marinas son la causa del desvío de los huracanes, otros habitantes de Ciudad Madero aseguran que la base extraterrestre existe mar adentro, a 13 kilómetros de la costa, y se llama ‘Amupac’.

Me reúno con miembros de la Asociación de Investigación Científica OVNI de Tamaulipas para saber más sobre Amupac. Juan Carlos Ramón López Díaz, director de la AICOT, asegura que conoció parte de su interior a través de un viaje astral:

“Es como si fuera una nave nodriza, una nave muy grande”, dice. “No es un lugar parecido a lo que nosotros los humanos estamos acostumbrados. Es un lugar entre cristal y metal y los seres con los que tuve contacto telepáticamente me informaron que estaba en un proceso de investigación aquí en este planeta”.

López Díaz no es el único que ha visto a los alienígenas e interactuado con ellos. El psicólogo Marco Antonio Cruz Reyes me relata cómo, en 1992, fue abducido por extraterrestres a los que describe como seres altos, de cara y ojos alargados, sin boca y que se comunican telepáticamente.

“No es lo mismo que hables de ver seres o platillos a cuando ya los tienes enfrente”, dice Cruz Reyes. “Eso me shockeó psicológicamente”.

(Imagen: Plumas Atómicas)

De acuerdo con su narración, los alienígenas lo llevaron a una nave que no se parecía a los platillos voladores de la cultura pop, sino que estaba hecha de un material que describe como algo “gelatinoso, pero duro”.

“En ese tiempo me dijeron varias cosas. Me hablaron del Internet, me hablaron de los celulares, me hablaron de cosas que iban a pasar. De la física cuántica, de la mecánica cuántica. En ese momento mi mente no lo entendía porque yo era un antiespiritual y antisubjetivo. La universidad así nos formó: lo veo, lo creo; lo toco, existe; no lo toco, no existe”.

Después de la charla, durante la noche, mis compañeros de viaje y yo pagamos por un breve recorrido en lancha. Cruzamos el Pánuco hacia la orilla que pertenece a Veracruz y ahí subimos a una embarcación rumbo a mar abierto para captar avistamientos de OVNIS.

(Imagen: Twitter)

A pesar de que, según los lugareños, es común ver luces u otros objetos no identificados, no logramos captar más que un par de destellos provenientes de bicicletas que circulaban por el malecón.

Al día siguiente, cuando ya estamos en un avión de regreso a la Ciudad de México, diarios locales reportaron el avistamiento de una supuesta nave espacial sobre la refinería de Ciudad Madero. Y aunque yo no vi nada parecido a un OVNI mientras estuve en el sur de Tamaulipas, sí conocí a gente que no solo ha visto naves espaciales: también está segura de que no estamos solos en el universo.

Por: Gabriela Castillo / @gabyzombie