A 30 meses Ayotzinapa vive y vivirá

Los que tienen memoria son capaces de vivir en el frágil tiempo    presente. Los que no la tienen, no viven en ninguna parte.             Patricio Guzmán

A 30 meses de la desaparición forzada de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Aytozinapa, la muerte de seis personas: tres normalistas, un joven futbolista del equipo Avispones, el chofer de uno de los autobuses atacado, una mujer que viajaba en taxi; y un normalista que permanece desde entonces en estado vegetativo, la indignación y dolor se llevan en el cuerpo y la memoria sigue resistiendo.

El día de ayer se cumplieron dos años y medio de la masacre en Iguala Guerrero y después de la marcha del sábado en donde cientos de periodistas unieron su voz para exigir justicia por el asesinato de Miroslava Breach, el domingo por la tarde padres y madres de los estudiantes desaparecidos y sociedad civil, marcharon del  Anti-monumento +43 al Hemiciclo a Juárez, donde denunciaron que el gobierno mexicano no ha podido dar con el paradero de sus hijos. (Vía: Somos el medio)

En días anteriores publicamos una nota sobre la insistencia del estado por sostener la verdad histórica ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y tal parece que aunado a este gesto vergonzoso por parte de las autoridades, la estrategia de olvido es la otra medida para que otro caso de abuso de poder y desaparición forzada quede impune. 

Hace 30 meses se pensaba que Ayotzinapa era la gota derramada para que los ciudadanos despertaran, pero todos nos dimos cuenta que conforme los meses pasaban eran menos los asistentes a las movilizaciones convocadas por los padres y familiares. Ahora bien, eso no quiere decir que nada haya cambiado.

Un ejemplo de los anterior es el grupo Los Otros desaparecidos, que a partir de ver las exigencias por los estudiantes normalistas y la incapacidad de las autoridades por encontrarlos, distintas personas que ahora forman parte de este grupo comenzaron a buscar entre la tierra. 

Dice don Lupe, uno de los integrantes del grupo, que el rapto y desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, ocurrida en Iguala el 26 de septiembre de 2014, cimbró a la familia de don Lupe, como también a cientos más en la región, y ese miedo que los tenía congelados comenzó a resquebrajarse. (Vía: Animal Político)

Si el estado dice hasta que nos olvidemos, nosotras y nosotros decimos hasta que la dignidad se haga costumbre. 

Ayotzinapa vive, porque la memoria, dice Michel de Certeau, está lejos de ser el relicario o el bote de basura del pasado, vive de creer en lo posible y de esperarlo, vigilante, al asecho. 

 

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