Los “gritos” de EPN, ¿cómo será el cuarto?

Desde que Enrique Peña Nieto asumió la presidencia del país, las celebraciones del 15 de septiembre han estado marcadas por un clima de inconformidad social. Y, aunque la ceremonia en el Zócalo capitalino es una celebración pública destinada a todos los mexicanos,  los “gritos” del presidente también se han caracterizado por sus fuertes operativos de seguridad y por la presencia de miles de policías en el espacio público.

La primera ceremonia del Grito de Independencia presidida por EPN fue en 2013. Horas antes  de la salida del presidente, el Zócalo capitalino había sido invadido por tanquetas que rociaron agua contra los maestros de la Coordinación Nacional de loa Trabajadores de la Educación (CNTE) para “despejar” el recinto donde se llevaría a cabo el Grito. Los maestros llevaban casi un mes de plantón como protesta contra la instauración de la Reforma Educativa. El presidente fue abucheado por manifestantes de diversos movimientos y organizaciones, como #YoSoy132 y la CNTE.

Al año siguiente, en 2014, la camioneta que transportaba a la hijastra de Peña Nieto, Sofía Castro, hacia el Palacio Nacional, fue retenida por los asistentes a la ceremonia. También fue un Grito donde, a pesar de la afluencia, se escucharon abucheos y consignas entre la gente.

El tercer Grito de Peña es tal vez el que más dolor le ha traído a la ciudadanía (como aquí te contamos). Después de la desaparición de los 43 normalistas y el escándalo de la Casa Blanca expuesto por Carmen Aristegui, Peña Nieto ya había demostrado su incompetencia y su falta de compromiso con el país. En 2015 EPN salió a dar el Grito a un Zócalo semivacío. ¿Qué se escuchaba? No era “Viva México” sino “Nos faltan 43”.

La acumulación de errores, la total impunidad del gobierno, y la falta de justicia, apuntan hacia un cuarto Grito de Independencia que tendrá poco de festivo. A partir de la visita de Donald Trump a México, cientos de usuarios de redes sociales convocaron a una marcha para exigir la renuncia de Peña Nieto bajo el hashtag #RenunciaYa. ¿Podremos realmente celebrar a México algún día de este sexenio?