Lo que Trump sí podría hacer apenas llegue a la Casa Blanca

Si bien el partido republicano logró una victoria completa en las pasadas elecciones del 8 de noviembre: presidencia, Senado y Cámara de Representantes, eso no significa que el mismo 20 de enero (fecha de la toma de posesión de Donald Trump) todas sus promesas de campaña se conviertan en realidad.

Muchos analistas políticos han considerado que las propuestas de Trump son irrealizables: ya sea porque serán prohibitivamente caras (como el muro fronterizo); ya sea porque tendrían repercusiones incalculables para la economía de los Estados Unidos (como su plan original de deportar a 11 millones de migrantes indocumentados); ya sea porque desestabilizarían la política internacional (como su amenaza de retirar el apoyo económico y militar a la OTAN “si no pagaban”).

La gran mayoría de estas proposiciones tienen que pasar por el Congreso, por diversas judicaturas o ser parte de negociaciones internacionales que podrían desgastar el apoyo inicial con que hoy son vistas por muchos de sus votantes, sin embargo hay ciertas acciones legales que podría hacer apenas entre a la oficina oval de la Casa Blanca: las órdenes ejecutivas. (vía: Vox)

Si bien la presidencia de los Estados Unidos es una oficina con muy amplios poderes, también su Constitución tiene todo un aparato para regular y limitar los efectos que una presidencia fuera de control pueda tener sobre el estado del país completo. Una figura desarrollada a partir de esa misma Constitución permite al Ejecutivo “saltarse” al Congreso en ciertos temas (como declarar la guerra o cambiar cierta legislación interna). El poder legislativo no puede, tampoco, vetarlas, así que la única forma de derogar una orden es que sea cancelada por el jefe del Ejecutivo, ya sea porque la emergencia pasó o porque el siguiente presidente se le opone política o ideológicamente. (vía: CNBC News)

Resoluciones como el “New Deal”, que rescató de la Gran Depresión a la economía estadounidense, o la “Promulgación de los Derechos Civiles”, que canceló la segregación legal en los años 60, son los ejemplos más visibles de órdenes ejecutivas.

Si Donald Trump se mantiene firme en sus declaraciones durante la campaña presidencial, podría cancelar ese mismo 20 de enero tres órdenes ejecutivas que han tenido un impacto importante en la política exterior y en la vida cotidiana de muchos estadounidenses: las negociaciones con Irán respecto al desarrollo de armas nucleares, la reinstalación de relaciones diplomáticas (y económicas) con Cuba y la implementación del “Obamacare“. (vía: whitehouse.gov)

Si bien las repercusiones de cancelar estas órdenes ejecutivas podrías ser enormes, las declaraciones que desde el 9 de noviembre ha estado haciendo Trump ponen en evidencia que mucho del discurso que usara en campaña podría ser mera retórica.

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