La RAE puso en su lugar a Javier Lozano en Twitter

La Ley de Seguridad Interior ha dado pie no solo para importantes discusiones sobre el papel que puede o no despeñar el ejército en nuestras calles; también se ha prestado para exhibir la penosa actitud de algunos de nuestros gobernantes… además de su pésima, terrible ortografía: para ejemplo está el caso de Javier Lozano que, por andar burlándose de la ortografía de Diego Luna, fue reprendido por la mismísima RAE.

Todo empezó con un desafortunado tuit (sobre todo desafortunado para el buen inglés, pues claramente fue escrito con Google Translate) donde el panista Javier Lozano le pedía a la comisión de Derechos Humanos de la ONU que leyera atentamente el borrador de la Ley de Seguridad Interior antes de recomendar que no se apruebe.

Si la ONU leyó o no correctamente la propuesta del ley es otro boleto (y sí la leyó bien). El tuit de Lozano, como su vida entera, hubiera pasado sin pena ni gloria de tanta grisura de no ser porque el actor Gael García le respondió que no se puede hacer política a tuitazos y, de paso, comparó a Lozano en su uso de las redes sociales con Donald Trump.

Y ahí empezó lo bueno… De inmediato, el político le respondió al actor que se dedicara a sus películas y opinara menos sobre política. Es decir: un político le pidió a un ciudadano que no opinara sobre algo que directamente le afecta.

Este tuit, bastante desafortunado y gris (como todo Javier Lozano), fue respondido a su vez por Diego Luna (porque desde Y tu mamá también estos dos no pueden despegarse, al parecer). Como la respuesta del actor no le agradó al político, este incurrió en un salto del ataque retórico: descalificar al adversario criticando y humillando su ortografía.

Cierta e innegablemente, la ortografía de Diego Luna está para llorar, el único problema es que Javier Lozano tampoco sabe ortografía.

El político le espetó que “solo” y “este” llevaban sus respectivos acentos… y ahí ocurrió la magia del internet.

De inmediato, varios usuarios le hicieron saber a Lozano que, de hecho, estaba profundamente desactualizado y equivocado en la ortografía del español (como en todo lo demás de su vida). Sin embargo, no bastó con que le pusieran el Diccionario  de la RAE por delante, así que algunos usuarios optaron por arrobar a la institución que rige los pormenores del idioma.

La RAE tuvo a bien aclarar que tanto “solo” como “este” solo deben llevar acento si hay ambigüedad en su significado; bajo cualquier otra circunstancia, el acento en ambas palabras es un simple y llano error (como todo lo demás en la vida de Lozano).

Así, queridas y queridos lectores, termina esta bella historia donde un político barbaján fue corregido por la máxima autoridad del idioma de Cervantes. Lo único lamentable de todo este asunto es que apariciones milagrosas como la de la RAE solo ocurran en internet. u_u