Nueva Zelanda enfrenta una sequía… de esperma

Las condiciones de donación de esperma son tan poco atractivas que hay una "sequía"

Nueva Zelanda enfrenta una crisis de donantes de esperma. Miles de mujeres que han tomado la decisión de ser madres se enfrentan a interminables listas de espera para poder comenzar una familia.

De acuerdo con el diario británico The Guardian, aquellas mujeres interesadas en llevar a cabo una fertilización in vitro con esperma proveniente de un donante, tiene que esperar aproximadamente dos años por razones de demanda.

Esta nueva “sequía” ha puesto a varias mujeres que buscan embarazarse por este medio bajo mucho estrés y frustración, en contra de su reloj biológico  y puede afectar la decisión final de tener un hijo.

“Estamos escuchando que cada vez más mujeres de Nueva Zelanda viajan al extranjero por el turismo reproductivo”, afirmó la doctora Mary Birdsall, especialista en fertilidad, (Vía The Guardian).

¿Qué circunstancias han llevado a esta crisis de esperma? En 2004, el gobierno neozelandés prohibió las donaciones anónimas de esperma, así como el pago por las mismas. Lo que incentiva poco a los potenciales donantes. Lo único que se les “retribuye” es el costo del traslado de su casa a la clínica.

Además, como no pueden permanecer en anonimato, la identidad del donador puede ser revelada al posible hijo cuando éste cumpla 18 años y demande conocer la identidad de su padre.

Ante esta situación, que lleva años perpetuándose, algunas clínicas de fertilidad han considerado empezar a importar esperma de otros países, aunque todavía no hay una legislación que lo permita.