Muere líder del movimiento independentista del Sahara Occidental

Mohamed Abdelaziz, presidente desde el exilio de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y secretario general del Frente Polisario (FP) del Sahara Occidental por más de 40 años, murió el martes pasado a causa de un cáncer con el que llevaba años batallando.

Al día siguiente de la muerte de Abdelaziz, miembros de la policía marroquí ofuscaron la ceremonia luto del presidente, levantando las carpas fúnebres de su velorio y con ello evitando que los familiares y allegados al general pudieran expresar sus condolencias de acuerdo a su tradición. Las autoridades de Marruecos justificaron estas acciones alegando que buscaban evitar que los partidarios del FP utilizaran el funeral como excusa para manifestarse a favor de la independencia del Sahara.


A causa del fallecimiento del general de 68 años, el movimiento ha declarado un periodo de luto de 40 días, a lo largo del que se definirá un nuevo presidente para el movimiento. Khatri Abdou, jefe del Consejo Nacional de la RASD, fue nombrado como líder interino durante esta etapa de transición.

 

Abdelaziz fungió como secretario general del Frente Polisario desde 1975, año en el que el movimiento surgió  como respuesta armada local a la declaración de soberanía del gobierno de Marruecos sobre el Sahara Occidental después de que España dejara la región. Este hecho desembocó el desplazamiento de miles de locales a países aledaños, principalmente a Argelia, que ha apoyado al movimiento desde su formación. 

 

Después de 16 años de lucha, en 1991 se logró gestar un alto al fuego en la zona, sin embargo la disputa por la región mantiene activa. La ONU no reconoce la soberanía de ninguno de los dos estados sobre este territorio. 

El interés marroquí por el control político por este territorio desértico porque en él se encuentra una de las  reservas de fosfato más grande del mundo, además de que se presta para la práctica de la pesca offshore. La lucha del pueblo originario de estas tierras ha persistido por más de cuarenta años, sin embargo el gobierno de Marruecos se niega a ceder el territorio y solamente se ha mostrado abierto a declarar la zona como una provincia autónoma.