Derecha española lleva a Estados Unidos autobús discriminatorio

el autobús de la asociación de extrema derecha HazteOír ha causado alarma entre colectivos LGBT

La organización de extrema derecha española HazteOír lanzó hace unos meses un autobús discriminatorio que paseaba por Madrid con una leyenda que afectaba directamente a los integrantes del colectivo trans. La leyenda dice:

 Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. Que no te engañen. Si naces hombre, eres hombre. Si eres mujer, seguirás siéndolo.  (Vía: BBC)

Lejos de ser un alegato basado en les sentido común, el autobús es la respuesta de grupos ultracatólicos a un cartel promocional que lanzó una asociación de padres de infantes trans que tenía un mensaje inclusivo:

Hay niñas con pene. Hay niños con vulva. Así de sencillo.  (Vía: BBC)

La campaña de marquesinas, lejos de abogar por la exclusión, busca que se reconozca y respete el derecho a la autodeterminación: es decir, sólo tú puedes decidir quién y qué eres. Esas interrogativas pueden ser más complejas de lo habitual cuando se trata de personas trans sobre todo cuando se enfrentan a asociaciones de derecha que aseguran falsedades, sin fundamente psicológico ni científico. (Véase: CitizenGo)

Autobús de HazteOír con un lema en idioma distinto pero misma intolerancia.

El problema es sencillo: el género y el sexo son dos categorías separadas: mientras el sexo es una categoría biológica (macho o hembra), el género es una categoría psicosocial, que no es binaria (u hombre o mujer, forzosamente) ni estática y, muy por el contrario, depende de los roles que se asumen en al sociedad.

De ahí que los padres y las madres que integran el colectivo Asociación de familias de menores transexuales Chrysallis llevaran a cabo la campaña en Navarra y el País Vasco. Acaso las marquesinas incluyentes no hubieran pasado a mayores de no ser porque HazteOír, comprobado brazo civil del Yunque (como quedó demostrado en juzgados españoles), lanzó el mes pasado un autobús en Madrid y en otras ciudades españolas el autobús que ha causado roncha entre gobierno, asociaciones, alcaldías e integrantes del colectivo LGBT. (Vía: El Diario y El confidencial)

el cartel de familias con menores LGBT que encendió los ánimos de HazteOír

HazteOír comparte con otras organizaciones de extrema derecha la convicción infundada de que existe “un lobby gay” que busca adoctrinar a las juventudes mundiales en “la ideología de género”. Su brazo informativo es el sitio Actuall, que es la versión española del no menos nocivo sitio de noticias falsas Breitbart que apoyó a Trump en su campaña presidencial. (Véase: Actuall)

Actuall comparte con Breitbart la vocación por la calumnia y la falacia: alegan que existe una “conspiración gay” cuando en países como el nuestro los crímenes de odio son triste moneda corriente. HazteOír es lo que sucede cuando la derecha, blanca y religiosa, intolerante y cuadrada, siente que su hegemonía se tambalea porque, simplemente, el mundo cambia.

Incluso con sus asociaciones delictivas, la campaña de HazteOír no pasaría a mayores de no ser porque en España fueron multados y la asociación leyó en una prohibición de tránsito un conato de represión. Igualmente HazteOír menosprecio el hecho de que su autobús atropelló a una joven en Pamplona. Desde entonces a su autobús del odio lo llaman “autobús de la libre expresión” como si sus creencias pudieran modificar la realidad de miles de personas: la gente trans agredida por el lema de HazteOír sigue siendo trans.

 

Lo que sí puede cambiar en cambio es que los integrantes de la comunidad trans accedan a mejores servicios de salud, que no sean discriminados, que tengan mejores oportunidades laborales y educativas en un mundo que los relega al ostracismo en el mejor de los casos o que directamente los asesina, como en México.

Ahora HazteOír ha llevado su autobús a Estados Unidos. Las respuestas fueron más o menos las mismas que en España: gente ofendida y una pintas en clara consonancia con la libertad de expresión que tanto dice defender el autobús.

 

En un clima donde la comunidad LGBT teme ante la nula cercanía que muestra Trump hacia el colectivo, no pocos ven en el autobús el anuncio de tiempos oscuros en Estados Unidos, donde hasta hace no mucho algunos estados querían legislar en contra de la comunidad trans. Claramente un autobús no puede cambiar la realidad: las niñas que tienen pene siguen siendo niñas; los niños que tienen vulva, siguen siendo niños.

 

 

Acá en México nos conformamos con que no lo traiga el Frente Nacional por la Familia.

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