¿Por qué es pésima idea enviar globos a los Reyes Magos?

En estas fechas, cuando aún estamos digiriendo el bacalao del Año Nuevo y vemos cómo sufriremos la cuesta de enero, la mayoría de los niños escriben cartas a los Reyes Magos con sus peticiones para el 6 de enero.

Algunas familias optan por usar el muy desacreditado servicio postal. Sin embargo, muchísimas otras familias optan por enviar sus cartas por medio de globos. Lo cual parecería una estupenda idea (económica, efectiva y barata) de no ser porque el medio ambiente sale muy perjudicado por este sistema de entrega. 

“Un globo puede tardar hasta 450 años en degradarse”. 

Ya desde hace varios años la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales ha alertado a los padres del daño ecológico que implica lanzar cada año miles de globos al aire sin saber en dónde van a parar. Nadie está en contra de los globos, pero muchísimos de ellos, lejos de llegar a su destino original, terminan contaminando. (Vía: Quadratín)

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Sí, esos globos de colores llamativos e inocentes vuelan sin control alguno y, por desgracia, es altamente probable que terminen muy pero muy lejos de un bote de basura y, por el contrario, es posible que terminen en un lote baldío o en un bosque o en las aguas de un río. Una vez ahí ese globo podrá tardar hasta 450 años en degradarse. 

Y la carta, bien gracias; y además, deshecha, pues el papel sí se degrada.

Lo peor del asunto es que la cantidad de basura generada por estos globos, lejos de disminuir, ha aumentado en los últimos 10 años. Los globos son un estupendo objeto para disfrutar en parques y casas, no para enviar directo al tracto digestivo de un pez. (Vía: Reporte Indigo)

Tal vez el servicio postal tradicional no le inspire mucha confianza a los padres, pero les aseguramos que en el caso de los Reyes Magos es muchísimo más efectivo que un globo que no llegará a donde debe.

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