Gabinete de Trump: a su imagen y semejanza

El proceso de transición para el equipo de Donald Trump ha estado lleno de rumores, chismes y problemas internos. Cuando se menciona el nombre de algún posible candidato para el gabinete del presidente electo, aparece una noticia que menciona a alguien más para el mismo puesto. Sin embargo, parece ser que los nombres y los puestos empiezan a confirmarse, al menos ese es el caso de quienes ocuparán los puestos de director de la CIA, Fiscal General y consejero de Seguridad de la Casa Blanca: Mike Pompeo, Jeff Sessions y Michael Flynn, respectivamente.

Pompeo, representante de Kansas en la Cámara desde 2011, quizá sea el más moderado de los nombres propuestos por Trump, pero eso no significa que no tenga un largo historial que ponga en duda su sesgo ideológico en una de las instituciones más oscuras de Washington. Pompeo hizo público su apoyo a la campaña de Marco Rubio durante las votaciones primarias, pero reculó una vez que, el entonces candidato, Trump fue ganando elecciones, ha sido una voz fuerte en el Capitolio contra las propuestas más liberales del gobierno de Obama: desde el acuerdo nuclear con Irán hasta el cierre de Guantánamo o el Violence Against Women Act (Acta sobre la Violencia Contra la Mujer); además, ha impulsado la reducción de apoyo federal a Planned Parenthood (organización que ofrece servicios médicos gratuitos para la mujer), una postura que comparte con el vicepresidente Mike Pence.

El congresista por el distrito de Wichita, Ka., fue objeto de acusaciones de racismo en su campaña para el Congreso en 2010, cuando compitió contra el demócrata Raj Goyle, de origen indio, utilizando frases como “Vote American” (“vota estadounidense”). (Vía: The Guardian)

Jeff Sessions, senador republicano por el estado de Alabama desde 1997, ha estado constantemente en el radar de varias organizaciones civiles que luchan contra el racismo, como la American Civil Liberties Union (ACLU), pues, además de una larga lista de comentarios abierta o “discretamente” racistas, en los años 80 llamó a varias ONGs que mantienen una crítica al gobierno como “anti-americanas” y “comunistas”.

Sessions fue propuesto por Ronald Reagan para un una judicatura federal, pero el Congreso no aprobó su nombramiento por esos mismos comentarios racistas. En el Senado, constantemente se ha opuesto a cualquier reforma pro-migración y abiertamente ha culpado a los migrantes por la pérdida de trabajos y el incremento en el costo de la Seguridad Social. (Vía: The Guardian)

Quien más preocupa, tanto a la ACLU, como a demócratas y hasta a republicanos conservadores, es el nombramiento del general retirado Michael Flynn para asesor de Seguridad de la Casa Blanca. Dos razones importantes son las que levantan la alarma: que ha apoyado todas las declaraciones de Trump respecto a cómo enfrentaría a ISIS, y que su nombramiento podría ser hecho sin aprobación del Congreso.

Flynn fue el único militar con un alto grado que apoyó a Donald Trump durante su candidatura, además de que ha hecho pública su crítica a las políticas de Barack Obama (rompiendo con una tradición implícita en las fuerzas militares estadounidenses de no criticar al presidente en turno) y ha argumentado a favor de “encerrar” a Hillary Clinton sin importar mucho que no haya ningún cargo en contra suya, además de que ha utilizado constantemente una retórica militarista respecto a la campaña de Clinton, llamando a su campaña el “campamento enemigo”. (Vía: Vox)

Quien fuera jefe de la Inteligencia Militar durante la administración de Obama, fue dado de baja por una serie de publicaciones islamófobas y racistas, por lo que fue cesado de su cargo en 2010. Para Flynn, la mayor amenaza para la estabilidad de Estados Unidos es ISIS y el “Islamismo radical”, además, constantemente ha acusado a la comunidad musulmana-americana de “callar”, lo que la hace, a su vista, cómplice de terrorismo internacional. (vía: New York Magazine)

 

No muy querido ni por el Pentágono ni por la CIA, Flynn también ha sido señalado por su cercanía con el aparato propagandístico de los regímenes turco y ruso: ha sido asesor del presidente Erdogan y ha aparecido en varias ocasiones en eventos públicos junto con Vladimir Putin, incluso fue entrevistado un par de veces por la televisora rusa RT, controlada por el Kremlin.

Además, Flynn es cercano a la familia Trump, particularmente al esposo de Ivanka, la hija mayor del presidente electo, y se ha comentado que ellos dos están “purgando” el equipo de sucesión para construir uno más semejante y leal al magnate neoyorkino. (Vía: The Guardian)

Quien será asesor de la presidencia en Defensa, podría llegar a su cargo sin la aprobación del Congreso ya que sería un nombramiento directo del Ejecutivo. Sin necesidad de responder al Senado o a la Cámara de Representantes (donde Flynn tiene mucha oposición, incluso entre republicanos), el general retirado tendría un gran poder no sólo en las decisiones de política exterior, sino en la recopilación y el uso de inteligencia militar. (Vía: The Guardian)

Los tres candidatos, más que representar lo “mejor” de la cartera conservadora de los Estados Unidos, parece ser que han sido elegidos por su lealtad y semejanza al presidente electo. Todo parece apuntar con estos nombramientos que Trump se mantendrá fiel a sus promesas y comentarios de campaña, lo que podría llevar a una crisis constitucional e, incluso, conflictos internacionales.