Fallece Federico Álvarez, editor, profesor y escritor mexicano

La comunidad cultural y universitaria perdió hoy a uno de sus más grandes y generosos formadores, Federico Álvarez Arregui, fallecido a los 91 años de edad.

La circunstancias hicieron que su vida fuera itinerante desde su natal España, pasando por Cuba y asentándose en México. Ese peregrinaje involuntario estuvo también presente en su carrera como personaje dentro de la cultura mexicana. Escribió artículos y libros; fue un destacado investigador y un muy prominente editor; sus traducciones de Todorov y Lukács aún se leen entre alumnos de humanidades y, para muchos, fue un profesor decisivo de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

Sus clases solían ser más que apreciadas pues apelaban por igual a las anécdotas y la exposición teórica. Ahí muchos conocieron de primera mano su vocación itinerante:

“Quien domina un tema, sabe una sola cosa; pero quien domina dos temas, sabe al menos tres.” 

Esa frase la escucharon más de una vez sus alumnos, a quienes llamaba a seguir vocaciones cruzadas. Federico Álvarez estudió Ingeniería, pero se graduó de Letras Hispánicas y se doctoró de Filosofía; y a su parecer, ninguna profesión se imponía a la otra. De la misma forma en que compaginó carreras y actividades dispares, podía enseñar escuelas de pensamiento encontradas sin renunciar al marxismo.

Presente en casi todos los momentos cruciales de la cultura en México durante la segunda mitad del siglo XX, no era infrecuente que sus alumnos escucharan, por ejemplo, sobre la vez que acompañó a Allen Ginsberg a Cuba y ambos tuvieron que salir de emergencia, pues el poeta norteamericano aseguró que “le parecía fantástico que un homosexual [Fidel Castro], hubiera comandado una revolución socialista”. 

De ese talante eran sus clases y sus artículos, donde la vivencia era pretexto para poner en circulación la teoría y el análisis. Se concede: las anécdotas puede arrinconarse en la memoria de los alumnos, así sean múltiples generaciones. Es difícil transmitir el peculiar gozo de acudir a una clase donde ocurre una enseñanza que trasciende al plan de estudios. Sin embargo, ahí están sus artículos y sus conferencias, los libros que editó y reseñó, los que tradujo y también los que gracias a él se escribieron.

Esta mañana falleció un formador y un personaje que esperemos sea recordado por muchas generaciones.

Por: Redacción PA.