Todos los fails que hizo Peña Nieto en 2017

En estas fechas, no pocos hacen el resumen personal de su año: sus éxitos, sus errores y sus planes postergados. Sin embargo, a nadie en este país le gustaría ser Enrique Peña Nieto a la hora de hacer el recuento de las metidas de pata. Mes con mes y semana tras semana, el presidente nos entregó un oso tras oso, una metida de pata tras otra. Y, para que a nadie se le olviden, aquí hemos juntados todos los epic fails que Enrique Peña Nieto nos regaló en 2017.

8: ¿Qué hubieran hecho ustedes?

Apenas iba iniciando el año y de inmediato tuvo que salir EPN a justificar el gasolinazo. Puedes estar a favor o en contra de la medida, pero hasta sus mejores amigos saben en su corazón que preguntar “¿Ustedes qué hubieran hecho?” es la peorsísima forma de justificarse en cadena nacional.

7: ¿Oaxaca y Chiapas no son lo mismo?

No, señor presidente, no son lo mismo. Pero ahí fue el presidente a Tuxtla Gutiérrez, CHIAPAS, a inaugurar un hospital del ISSSTE para “toda la población derechohabiente de OAXACA”. Pero según él, “se vale que a veces confunda uno”. Si de por sí, entre parejas, confundir un nombre es casi un crimen, ahora imaginen confundir todo un estado de millones de personas.

6: En Chiapas sí hay güeras

Y con el temblor llegó una larga lista de errores y trabalenguas… y todos ocurridos, sí, en Chiapas y Oaxaca. ¿Qué maldición tendrá el presidente ligada con esos dos estados? Porque fue inolvidable cómo se le ocurrió soltar el súper racista chiste de que (¡qué descubrimiento!) en Chiapas “sí hay güeras”.

5: Hagan tandas

“¿Y cómo le hacemos para financiar las miles de casas que ahora necesitamos construir, señor presidente?”
“Pues que hagan tandas”…

Y, para colmo, luego de decir su revolucionaria propuesta económica, le aventó la bolita al gobernador de Oaxaca: “¿No quiere decir algo, señor gobernador?”  Creemos que el gobernador solamente quería decir “trágame tierra”, pero, para su desgracia, ese día ya no tembló.

 

 

4: Hasta el destape de Meade se le cuchifleó

En el añejo y jurásico juego del tapado, las intrigas son tan canijas que cualquiera podía confundirse, tanto que el mismo presidente olvidó que Meade dejaba la Secretaría de Hacienda y no la Cancillería. “Quedará como nota”, anunció Peña, porque ya saben que se le da eso de ser pitonizo.

3: La sociedad le hace bullying 

Pero ya saben, ahora resulta que nosotros somos los culpables de sus metidas de pata. Pobrecito: encima de que no sabe hablar o gobernar, nosotros que somos bien malos gobernados le hacemos bullying. ¡Ni que le hubiéramos puesto un osito cariñosito en el un suéter!, ¿verdad?

2: Un temblor que nadie más sintió

Por años tendremos la duda de si el presidente, aquella horrenda noche del temblor, estaba o muy dormido o muy puesto o muy siendo él mismo. Tanto que confesó a los medios que alguna vez él sintió un temblor que nadie más sintió. Ay, señor presidente, ¿no será que solo usted se metió esa tacha?

1: De qué manera te “volvido”

En la OCDE, ante las cámaras y los gobernantes del mundo, Enrique Peña Nieto dio una cátedra de español, cómo decirlo… alternativo, porque les juramos que nadie más en este país dice volvido. Perdónanos, mundo, perdónanos. Ahí fue cuando comprobamos que Peña se había volvido un referente de cómo no hablar en público.

5: No menos, como 5

Porque, miren, los números son una cosa aleatoria y a veces antes del 1 va el 0, pero si eres el presidente, por tus pistolas el 5 puede ser un número menor al 1. Lo bueno es que esa aritmética alternativa no ha volvido a ocurrir.

Queridos lectores, la próxima vez que sientan que la embarraron de forma horrenda, recuerden que ahí está su presidente para apoyarlos. Se sentirán mejor… y podrán burlarse de él. n_n

Publicidad