Narco ofrece dinero por la cabeza de perra policía

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Se llama Sombra y es un bello ejemplar de pastor alemán que, sin buscarlo ni entenderlo, se ha vuelto en un objetivo del crimen organizado gracias a su olfato privilegiado. Darío Antonio Úsuga, líder del Clan del Golfo, ha ofrecido 200 millones de pesos colombianos por la cabeza de Sombra, casi 70 mil dólares.

¿Cómo pudo un can volverse enemigo acérrimo del crimen organizado en Colombia? Por supuesto, Sombra le pegó al crimen en lo que más podría afectarles: sus finanzas. Los hallazgos de esta perra antinarcóticos representan perdidas enormes para los narcotraficantes colombianos. (Vía: Infobae)

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En uno de sus golpes más recientes, la nariz de Sombra permitió que se incautara más de una tonelada de drogas en el Puerto de Santa Marta, al norte de Colombia, de cara al mar Caribe. Toda esa droga incautada habría tenido como último destino los Estados Unidos por vía marítima.

Ante la amenaza de muerte sobre Sombra, las autoridades colombianas decidieron transferirla al Aeropuerto Internacional El Dorado, en Bogotá. Apenas empezó a laborar ahí, logró un decomiso de 30 kilogramos de cocaína. Hubo cinco jóvenes detenidos, que presuntamente fingían realizar una excursión.

Todos están de acuerdo en nombrar a Sombra como uno de los mayores dolores de cabeza de los narcotraficantes colombianos. El total de sus hallazgos se miden en toneladas de cocaína y marihuana, lo que se traduce en millones de dólares menos para los delincuentes. (Vía: Milenio)

Esperemos que ningún criminal colombiano tenga éxito en cobrar esa recompensa. Más allá de los pormenores legales y morales detrás del comercio de narcóticos, un animal no tendría por qué ser bajo ninguna circunstancia un blanco del crimen.

Sombra pasa sus días cumpliendo una labor cuyas consecuencias ignora por completo. Medios de comunicación, autoridades y, por supuesto, criminales, están atentos a dónde se dirige su nariz. Cada que ella realiza un hallazgo, las cuentas del crimen sufren un descalabro; y mientras tanto, Sombra ha de desear lo que desean todos los demás perros: comida, cariño y juego.