Quadri le pide al siguiente presidente que prohiba el reggaetón

Gabriel Quadri, que hace seis años fue candidato a la presidencia de México, se ha mantenido firme en su intención de no ser olvidado y esta vez atacó al reggaetón para no salir de la opinión pública… una vez más.

A través de su cuenta de Twitter, mandó un mensaje a los candidatos a la presidencia para un mensaje que él considera urgente y es… prohibir el reggaetón desde el gobierno federal, por lo que El Universal decidió que era un buen momento para hacerle una entrevista que salió en portada.

La respuesta de Quadri ante esta intención de quitarnos a todos el derecho de perrear el barrer el suelo con un buen baile a media luz, es porque:

Es la máxima expresión de la vulgaridad, es una plaga, es la degradación máxima de la persona humana [sic], en algo que se pueda llamar música”

Y fue más lejos, no solo lo considera una expresión cultural o musical, sino que lo llevó al plano político al decir que esto refleja la demagogia y que es parte de las estrategias de campaña que llaman al populismo.

“Podríamos decir que el reggaetón refleja los niveles de la cultura popular, pero también es parte del populismo que estamos viendo en las campañas, todo ello es vulnerable a la demagogia”

Así que para Quadri la mejor fiesta sería amenizada por Alex Syntek… o algo así. Su críticas hacia esta música parecen infundadas. Claro que su lenguaje es soez y muchas veces (la mayoría de ellas) llevan una carga machista, pero si fuera esta una razón para prohibir la difusión de una expresión cultural, entonces vayámonos despidiendo del rock, metal, boleros y básicamente cualquier género, porque esto es un problema de los creadores, no de la música en sí.

Aunque algo que dice es cierto: refleja la cultura popular, aunque decir que esta tiene niveles es algo, además de falso, ridículo. Las expresiones artísticas y culturales viven por sí mismas y las decisiones creativas de los que las usan son propias de ellos y no se pueden juzgar a priori y menos ser objeto de una prohibición, porque de quemas de libros y música oficial del gobierno ya estamos medios hartos, ¿no?

Esto aprece más bien otra intención más de Quadri por no quedar fuera de la esfera política porque, aceptémoslo, a su quadrimóvil ya no le queda más kilometraje. En 2012 su candidatura sirvió para verlo jugarle a señor buena onda (que no podía aguantarse las ganas de aventar una mirada lasciva a la edecán del debate presidencial), pero hoy ya ni su discriminación clasista nos causa enojo o si quiera risa (a menos que seamos rockerillos que escuchan Metallica desde la prepa o Alex Syntek).

Con información de El Universal