#LadyLencería: la muestra del día de sexismo, clasismo y patrioterismo en redes

Actualización 27 abril 13:18 hrs.

Dice la Secretaría de Hacienda y Crédito Público que identificó a los empleados culpables de tomar y difundir esas fotografías. Claro, no aporta nada a la identificación de los culpables para no criminalizar a la víctima (ahora sí podemos llamarle víctima) de la filtración de sus fotografías.

El delito, en todo caso, del que sería objeto Katya Vega, es por el uso indebido de las instalaciones de Palacio Nacional, pues son espacios resguardados y se requiere la autorización explícita para ello. Sin embargo, su grado de culpabilidad sería menos que el de los funcionarios que propiciaron esto.

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El día de hoy, el diario Reforma publicó las fotos de Katya Vega, a quien bautizó como #LadyLencería. Las fotos muestran a esta mujer posando en uno de los salones del Palacio Nacional con dos atuendos, uno negro y uno rojo, y en una de las fotos aparece sobre el piano de cola Baldwin que está en el mismo lugar.

Antes de emitir un juicio, más bien tenemos muchas preguntas que no fueron respondidas por la nota original ni por la información que se ha encontrado después de ello: ¿está prohibido entrar a la sala?, ¿quién tomó las fotos?, ¿quién les dio difusión?

La primera persona en sacar esto a la luz fue Óliver López, editor web de Reforma. En su tweet solo menciona el nombre de la supuesta modelo, y que la sala en cuestión es la Capilla de la Emperatriz, que en ocasiones funciona como sala de conciertos.

Con las mismas dudas que al principio, las reacciones a la aparición de las fotos, derivadas de su bautizo como #LadyLencería, mostraron varias cosas que, por supuesto, no ayudan a resolver ninguna de las preguntas.

Sexismo, clasismo, una extraña muestra patriótica y hasta transforbia fue lo que se ve en la mayoría de las reacciones, que antes de querer entender, ver o razonar en la problemática, posible o no, del hecho, concentraron sus esfuerzos en demeritar a Katya Vega (porque ni siquiera sabemos si ese es su nombre).

Tal parece que lo que enoja a los agraviados es que la sala, símbolo de la nación poderosa que somos (LOL), fue ocupada por una persona “gorda” y “fea”, lo cual desprestigia ese lugar de respeto que representa la democracia mexicana… con salas dedicadas al segundo imperio instaurado en México.

https://twitter.com/dianixcha/status/989903584576798720

Y el problema, en torno a #LadyLencería sigue siendo el mismo: no sabemos nada. Si el acceso a esa sala es restringido, pues solo se usa de manera esporádica para dar conciertos, por lo que ella no pudo entrar sola ahí.

Ahora, quien sea que haya permitido el acceso, presumiblemente es un trabajador de Palacio Nacional, y, por evidencia, sería también quien difundió las fotos en cuestión.

No tenemos conocimiento de si Vega estuvo de acuerdo en la difusión de estas fotos, pues no encontramos alguna vía de contacto con ella, salvo una página de Facebook inactiva desde hace más de un año donde solo hay una publicación.

Lo que si hay son ataques frente a una posible violación de la privacidad. Ataques que solo van en función de una visión clasista y sexista, que se mezcla con un patriotismo a modo que funciona solo cuando se ataca su ideal de nación con prejuicios establecidos en la discriminación.

La exigencia debería ser clarificar el caso, entender por qué y cómo se permitió eso y establecer las medidas pertinentes para las violaciones de los códigos definidos respecto al tema.

Sin embargo, como el caso de César Ulises, estudiante desaparecido en Jalisco, lo único que se hace es juzgar a la víctima sin atacar el verdadero problema, trivializando temas que son verdaderamente importantes.

https://twitter.com/ShirleyMcLaren9/status/989877717591101441

Todo esto, claro, sin olvidar la responsabilidad de los medios, que se dedicaron a difundir la nota, sin clarificar absolutamente nada más, replicando solamente el prejuicio y la ausencia de pruebas y cuestionamientos que se encuentran en la nota de Reforma.