Gloria Álvarez: la influencer que se postula a la presidencia de Guatemala

¿Es suficiente se incendiaria en redes para tener una campaña exitosa?
Gloria Álvarez, la influencer que quiere ser presidenta de Guatemala

Gloria Álvarez es una personalidad mediática, autora y analista política que genera opiniones polarizantes en redes sociales por sus comentarios y críticas del populismo en América Latina. El pasado 9 de marzo, Álvarez anunció que se postula como candidata a la presidencia de su país por la vía independiente. ¿Ser visible y polémica en redes es suficiente como para ganar una elección?

Dentro de todo el grupo de influencers, youtubers y tuitstars que comentan de política y temas de actualidad en América Latina, Gloria Álvarez quizá sea de los más polarizantes: entre sus opiniones lapidarias y su capacidad indiscutible de debate, hay quien admira cada uno de sus comentarios y quien no soporta siquiera su imagen.

Nacida en 1985 en Ciudad de Guatemala, Álvarez tiene una larga carrera académica como politóloga, comentarista y escritora. Ha alcanzado la fama en el continente por hablar contra lo que ella describe como “populismo” (aunque nunca termina de definirlo teóricamente y, como lo deja ver en varios debates y programas, hace una amalgama teórica que le permite señalar a cualquier líder político como “populista”).

Su ideología política es libertaria, y lo repite desde su biografía de Twitter hasta en cada uno de sus libros y videos. ¿Que qué es “libertarianismo“? En pocas palabras es la idea de que tanto personas como el mercado tienen que tener la menor regulación posible para florecer y que sea la competencia económica la que determine las reglas de convivencia; eso sí, el Estado tiene que garantizar el respeto de la propiedad privada, pues ésta es, justamente, la base del libertarianismo.

Las propuesta de la campaña presidencial de Álvarez está basada en cinco suyas y cinco “que serán elegidas por la gente”. En un video en sus redes sociales explicó sus propuestas que, en pocas palabras, están centradas en políticas libertarias presentadas en todo el mundo (pero no puestas en práctica): un impuesto universal que cancelaría toda otra tasación fiscal y un presupuesto completamente echado hacia la seguridad: 50% del presupuesto para la policía y seguridad con la que “[podrán] tener cárceles de primer mundo, en lugar de universidades de mareros”.

El libertarianismo que profesa Álvarez y que guía sus propuestas de campaña cree a pie juntillas en el emprendedurismo y que todos los individuos de una sociedad compiten en un plano equitativo. Mucho de lo que ha escrito en burla a muchas de la política izquierdista latinoamericana parte de la sorna a quienes señalan inequidades estructurales e históricas contra grupos vulnerables, desde las minorías raciales, grupos indígenas y, claro, mujeres.

Curiosamente, a diferencia de otros influencers políticos (como Ben Shapiro en Estados Unidos, por ejemplo), nunca ha atacado a la comunidad LGBT+, incluso entre sus propuestas está la legalización del matrimonio igualitario y la adopción homoparental.

Hasta el momento, sólo hay dos elementos que podrían ser un impedimento para la candidatura de Álvarez: primero, que la Constitución guatemalteca, como muchas otras, tiene una edad mínima para competir por la presidencia (por mucho que ella mencione que “conoce a gente exitosa antes de los 40”, la edad mínima) y que, por mucho que sea polémica en redes, eso no significa que sea exitosa en intención de votos.

Hasta cierto punto, la campaña de Álvarez se parece a la de Jaime Rodríguez, “El Bronco”: mediática, memera y llena de controversia… pero sin votos.